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Sobre el Blog

Comentarios del ámbito político nacional y otras hierbas, en el blog de Martín Pallares, Desde la tranquera.

Autor

Martín Pallares

Martín Pallares es el editor multimedia del diario El Comercio. Tiene una columna semanal de opinión que se llama al Cierre de la Semana y que se publica todos los domingos en la sección política del diario.  Durante cinco años fue editor de la sección política de El Comercio y antes había trabajado en los diarios HOY y El Universo. También fue corresponsal del diario El Tiempo de Bogotá en el Ecuador por más de 5 años. Knight Fellow, Stanford University 2010

Alexis Mera escribe una carta de colección

La carta de contestación de Alexis Mera al asambleísta Galo Lara tiene todas las credenciales para convertirse en un objeto de colección y estudio.

Y es digna de estudio no solo por los argumentos con lo que justifica su aparición en un restaurante junto a Patricio Pazmiño, presidente de la Corte Constitucional, sino también por el lenguaje barroco que utiliza para describir la escena.

Mera, definitivamente, tiene una noción notable sobre lo  público que pone en evidencia la visión que sobre lo público y privado existe en la revolución ciudadana.

En la carta, Mera sostiene que la cena no fue privada sino pública porque se realizó en un restaurante llena de personas. Es decir que, para Mera, aquello que se ve, por el simple hecho de ser visible, es transparente. Lo que no entiende Mera es que la transparencia, en lo público, es algo muy distinto.

 Mera y Pazmiño pudieron haber cenado frente a decenas de personas o incluso en la mitad del Monumental del Barcelona pero eso no quiere decir que las personas que estaban ahí podían escuchar la conversación. Dice Mera en la carta que no trataron nada relacionado con casos jurídicos que involucren a las dos oficinas, pero no ofrece ningún elemento para creerle distinto a un profundo acto de fe.

"Al comenzar la comida le manifesté que jamás iba a aprovechar ese

tipo de reuniones para conversar de temas judiciales", dice Mera asumiendo que el asambleísta y los ciudadanos, quienes finalmente son sus superiores, deban dar por cierto lo que afirma.

En la concepción sobre lo público que tiene Mera, no existe la posibilidad o más bien dicho la obligatoriedad de que dos funcionarios públicos como él y Pazmiño se reúnan en oficinas estatales y bajos los canales administrativos previstos en la ley para tratar aquellos temas que juran haber tratado.

Este concepto demagógico sobre lo público explica la forma en que la revolución ciudadana atropella ese concepto casi a diario.  El hecho de que casi todo el gabinete del Gobierno haya estado militantemente presente en la frustrada audiencia por el caso El Universo, y que todos los medios de comunicación del Gobierno se hayan convertido en la plataforma de la posición oficial en un caso que se suponía era privado, muestra el ejercicio abusivo, inmoral y corrupto de lo público.

Luego está la forma en que Mera describe la escena en la que él y Pazmiño fueron descubiertos por dos periodistas en Chez Jerome. Mera, en su carta de colección, dice que las dos periodistas que estaban en el restaurante pertenecen a dos medios de comunicación de derecha y de oposición. Pero no deja de ser llamativa la gracia descriptiva que invierte el autor de la carta.

"Estas periodistas, que sólo tienen capacidad para trabajar en las páginas de la farándula de los diarios que representan y no en la edición política, ordenaron exquisitos platos mientras se deleitaban con una dizque primicia", dice Mera en una parte de la misiva. Es evidente que cuando escribió la carta no lo hizo pensando únicamente en Lara sino que tenía en mente a una audiencia más amplia. "Yo continué con mi conversación de carácter administrativo y social, mientras estas mediocres periodistas deleitaban sus finos platos, con la perversidad que las caracteriza" continúa en un pasaje digno de un novelista de inicios del siglo 19. Esto, sostiene Mera, demuestra la "decadencia de parte de nuestra prensa nacional".

El colofón de la carta también merece un comentario adicional. Ahí le dice a Lara que la cuenta la pagó con su "peculio personal", afirmando así que no invirtió dineros públicos. Pero lo grave de que el pago lo haya hecho con su propio dinero es que está admitiendo que fue una cena privada, contradiciendo lo que dijo en la primera parte de la carta.

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