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El uso de los hornos de barro siempre será un atractivo en la casa, explica Fernando Hinojosa, especialista en construcción tradicional y alternativa.

“El horno de barro tiene características ancestrales. Por eso, ahora es todo un ritual construirlo en la vivienda de uno”.

El horno tradicional de barro, corrobora el arquitecto Fausto Acosta, es un espacio especial, que generalmente se levanta en el portal, muy ligado a la cocina.

¿Cómo se construye un horno de barro? Primero, dice Hinojosa, se construye una plataforma de ladrillo y piedra.

La última capa, que tiene unos 25 cm, se fabrica con pedazos de piedra, ladrillo fractal, pedazos de metal, vidrio, cerámicas y arena. Esta amalgama dará como resultado una capa que no se trizará y guardará el calor deseado. El cuerpo del horno, aumenta Acosta, puede tener varios diseños y no debe ser muy grande, ya que se necesita llenarlo de calor.

La ayuda de una piola usada como eje, clavada con una punta en el centro de la base del horno, dibujará un radio esférico y facilitará la consecución de forma del horno, sigue Hinojosa.

Un elemento es vital para la fabricación de un horno, dice el maestro Edmundo Tolagasi: el barro. Este debe ser del mismo terreno donde se colocará. Su tratamiento es una verdadera tarea de alquimista y cada maestro tiene su método.

Fernando Hinojosa anota la suya: se mezcla un 70% de tierra negra o arcillosa cernida, con algo de pasto seco picado (paja brava). El resto es majada de vaca o caballo, con la cantidad de agua necesaria para que el resultado sea un pegamento maleable. Hay que dejarlo fermentar por lo menos 15 días, en un recipiente grande con un aislamiento -en la base- de polietileno grueso para que no se seque. También se cubre con plástico. Acosta añade a este mortero agua con melaza (panela líquida).

Hay pasos que no se deben olvidar, la construcción de la bóveda es uno. Los adobes deben cortarse en forma trapezoidal, para que se adhieran uno al otro con la menor cantidad de barro posible. En estas uniones no se usa cemento sino el mortero de barro, agua y melaza. Se puede usar cal apagada. Los adobes no deben mojarse. La boca del horno se construye con la bóveda. Se coloca una tapa de hierro pintado.

La chimenea es preferible ubicarla en la parte lateral, a una altura igual al 7/10 del radio de la bóveda, dice Hinojosa. La aplicación de un tramo de caño galvanizado de 4 ó 6 pulgadas, insertado en la salida y sellado con barro, hará que el tiraje del humo sea más eficiente.

El revoque se hace después de unos días de secada la bóveda. Se hace con el mismo barro, aplicando capas delgadas. El encendido se ejecuta después de haber hecho secar el horno varios días.

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