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El antiguo Palacio Municipal de Samborondón es uno de los íconos arquitectónicos del cantón. Su fachada blanca, rosa y ladrillo destaca en la calle Calixto Romero, en el centro de la ciudad.

En su frente los balcones son protagonistas. Desde allí, el alcalde saludaba en cada festejo.

La villa tiene 800 m² de construcción y un terreno de 600 m². Hay dos jardines a los lados, que tomaron como referencia tendencias de inicios del siglo XX.

En la entrada principal destacan las robustas puertas de madera, abiertas de par en par. Del lado derecho está una escalera que lleva a la planta alta.

Durante la restauración hicieron una escalera basada en la original, que había sido deteriorada por los años. Los barrotes y rejas fueron reutilizados. Eva Urgilés, administradora del Centro Cultural, contó que esas piezas fueron importadas de Europa por Juan Jiménez, el primer dueño del palacete.

Desde 1956, la villa no sirvió solo de Cabildo. En la planta baja también funcionaban dos escuelas, oficinas del Cuerpo de Bomberos y un centro de salud.

En la planta alta destacan las paredes con paisajes de Samborondón. “Esas obras de arte son originales. Eso estaba cubierto por varias capas de pintura”, explicó el arquitecto Hernán León, quien lideró la restauración.

León contó que utilizaron una técnica llamada calas de protección para recuperar la pintura original. Durante la primera etapa se descubrió la pintura tubular del zócalo de la villa y, en la segunda, los cuadros costumbristas de la planta alta. Para León, las pinturas son lo más importante de la construcción.

No solamente las paredes de la planta alta sirvieron de lienzo. También el tumbado de madera del salón frontal posee líneas como de la realeza.

Aproximadamente 75 personas participaron en la reconstrucción de la villa. Unas 30 formaron el grupo de la primera etapa y el restante actuó entre los años 2010 y 2011. Para evitar que el palacete colapsara, reemplazaron los maderos de mangle, laurel y guayabo por unos de moral, chanul y cedro.

En la estructura funcionó el Cabildo desde 1956 hasta 1996, luego de ese tiempo la casa sufrió daños por su abandono. “Cuando se encontró la casa estaba a punto de colapsar y una parte estaba como bodega, otra vivían unas familias y otra era un basurero”, recordó León.

Actualmente, el antiguo Palacio Municipal recibe visitantes de lunes a viernes (08:00 a 16:30) y fines de semana (09:00 a 14:30). Urgilés contó que a la semana recibe más de 15 grupos de personas, entre moradores del cantón, estudiantes y turistas que visitan la zona.

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