Hip hop que nace en los barrios
Tiempo de lectura: 2' 28'' No. de palabras: 388
Tienen un caminar pausado. Muchos visten camisetas flojas que pasan sus caderas, unos zapatos anchos con cordones de colores. Cuando hacen música colocan sus manos en la boca para crear sonidos y transmitir un mensaje social a través de las letras de sus canciones.
Jershon Montúfar junto a sus amigos tiene un grupo de rap desde hace dos años. Kpucha Squad o el escuadrón encapuchado está conformado por cinco raperos y otros colegas que se unen para bailar, hacer grafitis y ser parte de un movimiento artístico, como el que surgió en 1960 en EE.UU.
El sábado en la tarde ellos fueron parte del festival Crazy Fest. Este se realizó en el Ágora de la Casa de la Cultura de Quito. El joven de 23 años, que tiene trenzas negras que caen hasta sus hombres, cuenta que el escuadrón encapuchado nació en la ‘zona verde’ de Carapungo, un parque donde se reúnen para conversar sobre la realidad social y por eso la ‘capucha’ es un escudo ante la mirada de la gente “que cree que el hip hop es solo un estilo de vestir y no una forma de vida” que genera emociones en los fanáticos.
Cuando BSG, el primer grupo salió al escenario, los espectadores seguían el ritmo con las manos elevadas y con ligeros movimientos de cabeza. Otros fanáticos hacían fila en la entrada del lugar, donde más de 20 policías requisaban sus pertenencias antes de permitir su ingreso.
Mientras tanto, Marcelo Espinoza, otro rapero, estaba en el camerino preparando su show. El cantante de 25 años comenta que el hip hop es un sentimiento real por el ritmo, pues las letras del género nacen del corazón. ‘Loco Arte’ como más lo conocen sus amigos ‘rapean’ desde hace 13 años y para él es una forma de desestrés. Su placa o apodo como lo dice él se debe a su personalidad, “no tengo miedo de decir las cosas como son”. Por eso después de tres años de “mala vida” regresó a los escenarios para decir que las calles no son buenas y no hay que abusar de ellas. La calle puede ser vista como una escuela de aprendizaje, dice Jefferson Guamangallo, que disfrutaba del show.


