Redacción Quito
La preparación de la fanesca fue un pretexto para que 16 reos del ex penal García Moreno se olviden, al menos por un momento, de sus preocupaciones cotidianas.
Los preparativos se iniciaron el jueves, con la recolección de los granos, que en su mayoría fueron donados por distintas instituciones públicas y privadas y familias particulares.
Ayer fue el momento de la preparación. Desde la mañana, en la cocina del reclusorio se reunieron los 16 cocineros que elaboran la comida para los 1 200 reclusos.
Omar Timana, uno de los reclusos, se afanaba en revolver con un palo una de las seis grandes ollas llenas. En su rostro se notaba tristeza, pues ya ha pasado cuatro años lejos de su familia.
“Tengo cuatro hijos que viven en Colombia”, comentaba. Por sus mejillas corría sudor. Este interno trabaja 12 horas diarias en la preparación de la comida para sus compañeros y por esa actividad gana un dólar por jornada.
La preparación del plato tradicional de la Semana Santa es una iniciativa del proyecto denominado ‘Un día sin delincuencia, una vez al año no hagamos daño’, que emprendió ese reclusorio, desde el 28 de febrero. La iniciativa también tiene el apoyo del Municipio de Quito, quien tiene un proyecto para crear nuevas áreas y eliminar las condiciones en las que vive la población penitenciaria.
Omar Erazo no lucía como un delincuente. Un crucifijo de madera que colgaba en su pecho recibía a los invitados y a los medios de comunicación. Como presidente del Comité de Internos y coordinador general de la Sierra participó en la organización del acto. “Buscamos concienciar a la gente sobre nuestra situación para mostrar que somos, por encima de todos los problemas, seres humanos”, relataba a los asistentes.
Los comensales empezaron a llegar a las 11:30. al improvisado comedor. Ellos también tuvieron que registrarse (les pusieron un sello en la muñeca) para ingresar hasta el sitio donde se instaron las carpas de color blanco.
Patricio Famulari, músico argentino del grupo Tovien, ya terminaba su plato. “La primera vez que probé la fanesca, me enfermé del estómago, pero esta está muy buena”, comentaba.
Después llegaron más visitas para saborear los platos preparados por los reclusos. También fueron invitados los infantes que viven en el albergue Tres Manuelas y personas de la tercera edad que viven en la calle. A ellos no se les cobró por el plato.
Patricio Avilés, un funcionario municipal que es parte de esta iniciativa, también fue invitado al acto. “Esto no es un centro de rehabilitación, los presos merecen un trato digno y respeto”.
Después de la preparación de la comida los cocineros y el resto de presidiarios volvieron a su rutina.
La iniciativa
El programa de ayer fue auspiciado por la Dirección de Seguridad Ciudadana del Municipio, la Prefectura de Pichincha, Marcha Blanca, la Dirección Nacional de Rehabilitación Social y el movimiento Mahatma Gandhi.
Se prepararon 2 000 platos. Se esperaba que las personas lleguen hasta las 15:00. El costo fue de dos dólares por plato.
Los fondos recaudados se utilizarán para recuperar el pabellón en el que estuvo preso Eloy Alfaro y para organizar los campeonatos deportivos en los que participarán los internos.
El Comité de Internos y las otras instituciones tienen prevista la organización de otras actividades en los próximos feriados.