Redacción Cultura
Pocas, pero fuertes. Solamente ocho obras de las más de 200 que se recibieron para el Salón de Arte Contemporáneo EL COMERCIO llegaron a la sala de exposición. La muestra con los ocho finalistas se abre mañana, a las 19:00, en la U. Católica.
El lunes, a media mañana, los técnicos del Centro Cultural de esa universidad empezaron a montar los proyectos. Las ocho propuestas fueron seleccionadas por Katya Cazar (artista cuencana), Rodolfo Kronfle Chambers (curador guayaquileño) y Trinidad Pérez (quiteña, historiadora del arte). En el catálogo, Pérez anota que “el arte no es una noción abstracta que puede tener la misma apariencia y función en cualquier lugar ni en cualquier época”. Según la catedrática de la USFQ, el Salón EL COMERCIO “ha logrado mantener su prestigio y legitimidad gracias a una premisa muy sencilla: cree en el arte contemporáneo”.
Esa confianza nace, en buena medida, del rigor y el entusiasmo de la coordinadora del Salón, María Consuelo Tohme. Ella, en la presentación del catálogo, afirma: “El Salón busca ser un impulso relevante para los artistas, fortalecer sus procesos personales en los lenguajes contemporáneos y ofrecerle visibilidad a su trabajo y estímulos que les permitan enriquecerse como artistas”.
Mery Isabel Balseca
Quito, 1980
Un cubo lleno de ajíes colgados
‘Sismógrafo’ es una pieza instalativa que consiste en un cubo de hilos de cuyo extremo inferior cuelgan ajíes naturales, cual péndulos, que apenas rozan el piso. El espectador se enfrenta a la estructura y contención que la forma geométrica ofrece para de allí sumergirse en un universo de transparencia y liviandad.
Ílich Castillo
Guayaquil, 1978
La falsedad del recuerdo grabado
‘Confirmación de los acontecimientos’ es un video que indaga acerca del modo fragmentado y discontinuo como se registra la realidad en la memoria y la consecuente imposibilidad de la representación. Esta era, de instrumentos sofisticados como auxiliares de la memoria, no granantiza una mayor exactitud del recuerdo.
Alejandro Cevallos
Quito, 1981
Significados de no tener un lugar
El artista representa en ‘Itinerario del inquilinato’ la construcción y destrucción de la pertenencia y el desarraigo en la experiencia de moverse de un lugar a otro cargando todas las pertenencias, o algunas de ellas, o las que se pueden; y dejando atrás, más que objetos y espacios, relaciones humanas, sensaciones, olores.
Juana Córdova
Cuenca, 1973
Una planta de plata que protege
‘Lugar protegido’ es una instalación en la que sobre una puerta pintada en la pared, cuelga de una cinta roja una sábila de plata. La obra alude a la potencia protectora de dicha planta en la cultura popular, resignificada para una cultura urbana dominada por el valor del dinero y las representaciones literales de la realidad.
Natalia Espinosa
Quito, 1976
Una escultura con tres animales
En la escultura ‘Fábula, moraleja y beso (o cuentos chinos)’ se insinúa la tradición de las fábulas infantiles donde los animales, héroes culturales, encarnan los modelos a seguir. Sin embargo, en esta obra, estos pequeños héroes, un cerdo, un conejo y un sapo, cuelgan de un leño, cual ‘ollas encantadas’ próximas a ser destruidas.
Graciela Guerrero
Guayaquil, 1981
El tránsito a la muerte, recreado
En ‘Tránsitos’ la artista recontextualiza motivos religiosos de las lápidas en el salón de arte, con el propósito de lograr una ambientación cuyo barroquismo y alteración de escala creen una experiencia estética envolvente. Expresa una inquietud actual sobre los mecanismos de la representación y su función en la sociedad.
Tarik Núñez
Quito, 1974
Quito visto desde sus márgenes
‘Infaustos’ es un proyecto de reinserción al sistema productivo
de Fausto, un pintor que vive y pinta en los alrededores de la plaza de San Francisco de Quito. El proyecto incluye la elaboración de una serie de productos: a la instalación en el Salón EL COMERCIO se añade, por ejemplo, un blog sobre el artista marginal.
Pedro Cagigal y Dayana Rivera
Quito, 1979 y 1978
El arte fuera del sitio para el arte
‘Marea’ comprende una acción realizada por Dayana Rivera en tres lugares y fechas diferentes y su correspondiente registro en video por Pedro Cagigal. El propósito de utilizar estos tres sitios es, según el colectivo WASH, “presentar una refl exión en torno a la función del arte dentro y fuera de una sala de exhibición”.