Redacción Guayaquil
Frente al nebulizador, el rostro de Elizabeth Pin, de 2 años, luce apacible. La pequeña continúa sollozando minutos después de que le hicieran una aspiración de secreciones a través de una sonda, que introdujeron en su nariz.
Es el comienzo de un tratamiento que debe hacer los siguientes dos días, como consecuencia del diagnóstico de principio de bronquitis, que recibe en el hospital del Niño Francisco de Icaza Bustamante. En la sala de espera del área de enfermedades respiratorias, hay al menos 70 niños con sus padres esperando un turno.
Las dolencias
En el hospital del Niño Roberto Gilbert se atienden al menos 250 pacientes al día, por enfermedades respiratorias: resfriados, sinusitis, inflamaciones de oído y fiebre.
En el servicio de emergencias, diariamente ingresan entre 40 y 45 niños. El 20% de pacientes sufre de enfermedades respiratorias.
Isabel Salazar, del área de Neumología, registra un incremento “considerable” de enfermedades virales por las vías respiratorias en las últimas tres semanas.
“La mayoría de pacientes presenta casos de tos seca, fiebre alta, escalofríos... son procesos virales que tienen síntomas parecidos al dengue, pero que en realidad son gripales”, explica Salazar, quien menciona a la rinofaringitis y la bronquitis como las enfermedades más comunes en este centro.
Existen cuadros más complejos como la neumonía, que si se controla a tiempo y no causa mayores estragos. Belén Romero, de un año y siete meses, lleva casi una semana asistiendo a terapias respiratorias con nebulizador. “Tenía fiebre y me dieron un jarabe, también me dijeron que tenía flema en los pulmones, el doctor me dijo que era por el cambio de clima”, cuenta su madre, Gilda Guapulema.
Isabel Salazar cuenta que son cuadros clínicos que duran de siete a 14 días y que los niños menores de 2 años son los más predispuestos a sufrir estas enfermedades, especialmente en la temporada lluviosa que vive la Costa.
Lo que se receta a los pacientes son medicamentos como el acetaminofen y la vitamina C. También se hace énfasis en la hidratación del niño durante y después de la enfermedad. El director del hospital de Infectología, Eduardo Sandoval, dice que es normal que se incrementen las dolencias típicas de la temporada lluviosa, como las de la piel, respiratorias y transmitidas por vectores. Allí se cita al dengue y al paludismo.
Además, es frecuente el malestar gástrico. De este último, la consecuencia más común es la gastroenteritis, que tiene como síntomas deshidratación, diarrea, vómito, dolor estomacal y fiebre.
“La humedad y las temperaturas altas, más el contacto que hay entre las aguas servida y potable, por las inundaciones, contamina los alimentos”, explica Sandoval.
En esta semana se han superado las expectativas en el hospital de Infectología. “Hace siete días veíamos 80 personas diarias, hoy superan las 250”, dice. Se trata de pacientes con síntomas febriles, deshidratación y dolores de cabeza. De ese número, en el 70% se diagnostica enfermedades respiratorias o dengue”, indica.
Por otro lado, la Subsecretaría del Litoral emitió un comunicado donde se revelan 502 casos de dengue clásico reportados, frente a 380 casos de la semana pasada.
El número de casos de dengue hemorrágico se mantiene en cinco y ningún caso mortal en todo el país, advierte información oficial.