Redacciones Nueva Loja, Tulcán y Esmeraldas
Un grupo de 160 militares, dividido en cuatro equipos de combate, ingresó ayer hasta el límite internacional con Colombia, en cumplimiento de la disposición del presidente Rafael Correa.
Los uniformados entraron al sector de Angostura (Putumayo), para patrullar, rastrear la selva y colaborar con la evacuación de los cadáveres de los guerrilleros abatidos por el Ejército colombiano la madrugada del sábado pasado.
La operación se inició en el Grupo de Fuerzas Especiales 24 Rayo, de Sucumbíos, a las 08:00. El primer equipo de combate llegó desde Latacunga y luego lo siguieron militares de Tiputini, de Putumayo y de la Escuela de Selva de la IV División del Ejército Amazonas.
Hasta el cierre de esta edición (19:30) se esperaba la llegada de los comandos Iwias de Pastaza.
Este movimiento de personal militar fue confirmado ayer el comandante de la IV División, Fabián Narváez. El oficial sostuvo que fueron movilizados 3 200 soldados a la frontera. Ellos se suman a los 7 000 efectivos que movilizó las Fuerzas Armadas antes del ataque del sábado pasado.
En Angostura, los militares instalaron un helipuerto en el campamento que utilizaron los guerrilleros y trabajaron con la evacuación de los restos que estaban en proceso de descomposición.
El levantamiento de los cuerpos sufrió un retraso por el incremento de la temperatura, lo que dificultó el aislamiento en la zona.
Además, los militares debieron recuperar partes de los cuerpos que estaban a lo largo del campamento que utilizó el jefe guerrillero de las FARC ‘Raúl Reyes’.
En la selva, las tropas encontraron restos de manos, piernas, cabezas y brazos entre la maleza y un sinnúmero de papeles y vestimenta típica de la guerrilla.
Después que se cumplieron con las primeras pericias legales por los forenses que llegaron a la zona, los cuerpos fueron bañados de cal y envueltos en fundas para su traslado hasta Quito. Para cumplir esta misión resultó vital la intervención de los helicópteros Gazelle.
Las aeronaves se encargaron de transportar los cadáveres desde Angostura hasta una hacienda aledaña al río Putumayo. Allí fueron embarcados en una nave Superpuma que los llevó hasta el aeropuerto de Nueva Loja.
Los grupos de combate también llevaron equipo especial para destruir el material explosivo que se encontraba en el campamento y que no estalló durante los bombardeos colombianos.
De hecho, en el zona del refugio, de cuatro hectáreas, los soldados hallaron granadas, fusiles, equipos de comunicación y literatura.
La mayoría estaba destruida por las esquirlas detonadas. El impacto de los explosivos que cayeron en Angostura destruyeron casi todas las pertenencias guerrilleras.
Durante el rastreo, los militares encontraron un cuerpo más, con el cual se confirmó que 21 guerrilleros, incluyendo los dos cuerpos que el Ejército colombiano se llevó a Bogotá, murieron en la operación del sábado último.
“Las tropas hallaron un cadáver adicional”, dijo un militar de la IV División del Ejército.
En el recorrido que realizó la comisión especial de Gobierno, el ministro de Defensa, Wellington Sandoval, anticipó que el ataque colombiano utilizó tecnología que la tiene Estados Unidos .
“Los aparatos son estadounidenses. Ellos le dieron 3 800 millones de dólares en equipos y estos son los resultados”, comentó.
Mientras tanto, el coronel Carlos Obando, comandante de la Brigada de Selva 19 Napo, el cual dirige las operaciones en el sector de Angostura, calculó que el campamento del guerrillero Raúl Reyes, pudo haber sido instalado hace dos o tres meses atrás.
“Para estas construcciones primero suelen colaborar los campesinos que hacen el desbroce y luego viene la guerrilla”, comentó.
El Jefe de la Brigada estimó que la presencia del segundo cabecilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Colombia (FARC), respondía a la preparación de una convención insurgente o un ataque armado .
Cuando terminaron las pericias, los cadáveres fueron llevados a Nueva Loja y desde ahí salieron, en un avión, hasta Quito. Donde se tenía previsto seguir con las pericias legistas de los restos. Y de otros análisis médicos.
El siguiente paso -según el Ministerio de Seguridad Interna y Externa- será la realización de todas las diligencias encaminadas a la preparación de las pruebas que podrían presentarse en un posible juicio internacional en contra del Gobierno colombiano.
En Carchi hay tranquilidad
Las autoridades, presidentes de gremios, funcionarios de organismos internacionales de Carchi aguardan con tranquilidad el nuevo desacuerdo entre Quito y Bogotá. Sin embargo, dijeron que hay tranquilidad en la zona.
El prefecto de Carchi, René Yandún, sostuvo que no es la primera vez que Colombia incursiona en nuestro territorio, es hora de ponerle un alto. Estoy de acuerdo con la protesta”, opinó. Por su parte, Luis Velarde, jefe del Batallón Galo Molina, dijo que los patrullajes en frontera no se cambiaron.
100 militares para Esmeraldas
El trabajo en el Batallón de Infantería Motorizado de Esmeraldas se incrementó ayer.
Durante la mañana, 200 militares de los 800 militares de la unidad se alistaron para reforzará los 84 km de frontera en Esmeraldas. Están a cargo del tramo que va desde Corriente Larga hasta Tobar Donoso (límite con Carchi).
El comandante del Batallón, Guillermo Tamayo, dijo que otros 100 soldados reforzarán el resguardo en la zona. Ellos llegan hoy para distribuirse a diferentes puestos fronterizos.
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