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A pesar de la balanza comercial altamente negativa para el Ecuador, el comercio con Colombia es muy importante para nuestro país. Su importancia está tanto en el tipo de bienes que exportamos como en la experiencia que adquieren nuestros exportadores, que después de aprender en los países andinos, posteriormente pueden exportar a otros países del mundo.
El año pasado, en números redondos, el Ecuador exportó a Colombia USD 650 millones, convirtiéndose en el cuarto destino para nuestros productos (luego de EE.UU., Perú y Chile). Del otro lado de la medalla, importamos USD 1 500 millones, lo que ubica a Colombia como el segundo proveedor de nuestra economía. Luego de ver esos datos, se podría argumentar que no es conveniente para el Ecuador el comercio con un país con el que la balanza comercial es negativa en USD 850 millones, pero eso sería como ver únicamente una pequeña parte de un gran cuadro. El comercio con los países andinos tiene varias ventajas adicionales, como se verá más adelante. Pero antes, vale aclarar que el Ecuador tiene una balanza comercial negativa con todos los países grandes y medianos del continente americano, excepto con EE.UU. y con Perú, que son dos importantes compradores de nuestro petróleo. Con todos los demás países tenemos balanzas negativas, siendo los casos más extremos Colombia, Venezuela y Brasil. La primera ventaja del comercio con nuestros vecinos es la diversificación de nuestras exportaciones. Si solo exportáramos a los grandes países industrializados como Estados Unidos, Europa o Japón, sería muy difícil salirnos de los productos tradicionales como banano, café, cacao, flores o camarones. Hacia los países andinos, las exportaciones ecuatorianas contienen muy pocos de esos productos tradicionales, mientras que hay una participación importante y creciente de bienes industriales como vehículos, textiles, confecciones, medicinas, llantas y electrodomésticos. Dado que los productos exportados son muy poco tradicionales, el origen de esas exportaciones también es poco tradicional. Provincias como Pichincha, Azuay, Manabí, Tungurahua e Imbabura participan activamente en las exportaciones a Colombia, si se establece el origen de los exportadores por los dos primeros dígitos de su RUC. Y, finalmente, está el aprendizaje. Los exportadores ecuatorianos aprenden en los países andinos a vender en el extranjero y luego pasan al resto del mundo. Según un estudio hecho por Cordes, 106 partidas arancelarias que en 1996 se vendían exclusivamente a países andinos, para el año 2005 ya se vendían en otros países del planeta. Ahí se incluyen productos tan exóticos y heterogéneos como barras de hierro o pimienta. Cuando las relaciones diplomáticas entre dos países se dañan, tarde o temprano se afectan las relaciones comerciales. En 1996, un año después de Tiwinza, el Ecuador exportó al Perú menos de USD 50 millones. Hoy, a los nueve años de firmada la paz, esas exportaciones superan los USD 1 400 millones. Hagamos votos porque las buenas relaciones diplomáticas con Colombia se restablezcan lo antes posible y que este no se convierta en un frente más que debilite nuestra golpeada economía. |
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