Redacción Política
El presidente de la República, Rafael Correa, por primera vez recibió rechiflas en las afueras del Palacio de Carondelet. Ocurrió en la mañana de ayer, cuando miles de transportistas en taxi llegaron de todo el país para exigir al Gobierno y a la Asamblea Nacional Constituyente que no se legalice a los taxistas llamados piratas.
La pifia se produjo cuando el Primer Mandatario salió al balcón de Carondelet para dirigirse a una masiva concentración de taxistas que lo esperaba. “Con todo cariño, pero no les llamen piratas, son ecuatorianos y padres de familia que con todo el derecho buscan una fuente de trabajo, tal como lo hacen ustedes”, expresó Correa, al defender a los taxistas informales que también presionan para que se les reconozca su trabajo dentro del proyecto de Ley de Seguridad Vial que se tramita en la Mesa 10 de la Constituyente.
La respuesta fue inmediata de los transportistas que coparon la Plaza Mayor y se mostraron indignados con la respuesta del Mandatario. Incluso amenazaron con iniciar un paro de actividades. “No me amenacen, se equivocaron de presidente si vienen con amenazas”, prosiguió Correa.
Sin embargo, y pese a las pifias, el Presidente siguió con su intervención en defensa de los transportistas que están al margen del Consejo Nacional de Tránsito y de las autoridades municipales. “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a tí; a ustedes no les gustaría que les traten así. Ellos no son delincuentes”, comentó Correa.
Mientras tanto, en la Mesa 10, de Legislación y Fiscalización de la Asamblea, se reconsiderará hoy tres de los puntos aprobados dentro del proyecto de ley.
Dentro de la mayoría gobiernista existe consenso para que se mantenga a los servicios de transporte alternativos, pese a la presión que existe por parte de los taxistas.
Para Nelson López, los transportistas hacen una interpretación equivocada al creer que al aprobar esta ley se legaliza el servicio de los denominados taxis amigos. “Para que se legalicen, el Consejo de Tránsito deberá establecer si existe demanda de este servicio en las ciudades. Si hay saturación de taxis, no se podrá operar”. Además, deberán cumplir con ciertos requisitos, al igual que una cooperativa o compañía.
Las llamadas tricimotos se legalizarán, pero con restricción de operar en determinados sectores. Eso se hará por medio de ordenanzas municipales.
A criterio del asambleísta Gilberto Guamangate (PK), este tema se ha dilatado al interior de la Mesa, porque el Gobierno tiene mucha presión de los transportistas urbanos y de los taxistas.
Durante los últimos años de democracia, el gremio de los transportistas ha tenido una marcada influencia política.
En otro tema, la Mesa definirá qué competencias se les entregará a los municipios. Con respecto al SOAT, aún falta definir si se ratifica su actual funcionamiento o si se establece que el seguro esté administrado por el Estado.
La reunión fue luego
Tras la concentración, el presidente Correa se reunió con los dirigentes del taxismo. También asistieron el ministro de Transporte, Jorge Marún, y la subsecretaria de Transporte, Leila Valdivieso.
El presidente de la Federación Nacional de Taxistas, Jorge Calderón, dijo sentirse satisfecho. “No se incluirá en el artículo 56 de la Ley de Seguridad Vial la palabra servicio ejecutivo”, dijo.
Según Calderón, el presidente Correa dispuso al Comandante de la Policía y al Ministerio de Transporte que se coordine los operativos para controlar a todos los autos informales que están haciendo transporte público al margen de la ley.
Según los asambleístas, son 50 000 las familias que tienen relación directa con el transporte que no está regularizado. Los taxistas miran en este sector una amenaza a su trabajo.