Redacción Política
El ‘buen vivir’ es el término que más se escucha en los largos debates que se registran la Asamblea Nacional Constituyente. Desde que los constituyentes iniciaron su tarea en Montecristi, no hay representante del oficialismo que en sus discursos no cite ese término, que traducido al quichua se pronuncia “sumak kawsay” .
Aunque a primera vista parece una cuestión semántica, es para sus promotores un a tema fundamental para superar dos pilares claves del sistema capitalista: los conceptos de desarrollo y crecimiento. Este término se incluirá en el título VI de la nueva Constitución, en el capítulo del Régimen de Desarrollo.
Las fechas
Nov. 29
Se instaló la Asamblea Constituyente en Montecristi y se declaró de plenos poderes.
Abril 1
Se aprobaron los primeros artículos de la nueva Carta Política. Tienen que ver con la soberanía territorial.
Mayo 29
Concluyeron los primeros seis meses de trabajo de la Asamblea. Se aprobaron 57 artículos y tres disposiciones transitorias.
En lo político, los técnicos de la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades) introdujeron este concepto en el Plan Nacional de Desarrollo. Luego se promovió esta definición al interior de la Asamblea, a través de la Mesa 7 de Régimen de Desarrollo, presidida por Pedro Morales (Pachakutik).
La idea fue generar un discurso sobre el desarrollo que supere la visión clásica de la economía que lo define como crecimiento, en función de las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) de cada país, explicó una fuente de esa Mesa.
Y fue el asambleísta Norman Wray (Acuerdo País), quien expuso el concepto tanto de la Senplades como el utilizado en el proceso constituyente de Bolivia.
Según ese representante, el ‘buen vivir’ intenta mirar el desarrollo más allá de lo económico, implica una relación armónica entre las personas y la naturaleza mediante un enfoque ecológico del desarrollo y de solidaridad.
El analista económico Pablo Dávalos explica que son los indígenas de Bolivia, Ecuador, y Perú los que, desde sus prácticas, proponen este nuevo concepto para entender la relación del hombre con la naturaleza, la historia, la sociedad y la democracia.
De allí que, por ejemplo, una de las resoluciones del encuentro de los pueblos indígenas de América que se realizó hace varias semanas en Lima (Perú), fue declarar al buen vivir como objetivo político de las organizaciones.
En Ecuador, sin embargo, aún no está claro los alcances del concepto. Pablo Lucio-Paredes, de Futuro Ya, más bien prefiere utilizar el término ‘bien común’, como una definición que abarque a todos los ecuatorianos.
Para el analista político Javier Orti el tema no es más que una cuestión de lenguaje. “Cuando ingresa una nueva tendencia política al poder, intenta implementar conceptos ‘diferenciadores’ para que en el largo plazo sean una marca de identidad”. Y sostiene que el buen vivir está más en lo dogmático que orgánico en la nueva Carta Magna.
En todo caso, la nueva Constitución definirá al régimen de desarrollo como el “conjunto organizado, sostenible y dinámico de los sistemas económicos, políticos, socio-culturales y ambientales, que garantizan la realización del buen vivir”.
Según ese artículo, el ‘buen vivir’ requiere que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades gocen efectivamente de sus derechos y libertades, y ejerzan responsabilidades en el marco del respeto a sus diversidades y la convivencia con la naturaleza.