Redacción Guayaquil
Cuatro veces Alejandro Barrera debió ir de una entrada a otra de la Plaza de Centro Cívico, por el lado de la avenida Quito, al sur de Guayaquil.
Con la ayuda de su triciclo amarillo, se desplazó de un lado a otro en su intento por ingresar al lugar, donde se efectuó la mañana de ayer la Feria Socio País.
La rendición de cuentas
Solo el Ministerio de Educación presentó rendición de cuentas en dos publicaciones. En su ‘stand’, hubo juegos didácticos para niños de educación inicial.
Las chicas sordomudas del Centro de Protección para las Discapacidades vendieron artesanías hechas por ellas. Este centro forma parte del MIES.
Entre los ocho ‘stands’ del Ministerio de Salud, estuvo el del Hospital de Infectología, donde se realizaron pruebas de VIH/sida a los asistentes.
“Vengo a dejar unos papeles para que le den el bono a mi hermano, que es de la tercera edad”, comentó mientras la gente se amontonaba alrededor de él.
Alejandro Barrera, de 63 años, perdió sus dos piernas al recibir una descarga eléctrica accidentalmente. Él vive en el centro sur de Guayaquil (calles José Mascote y Augusto González) desde donde viaja en su triciclo por toda la ciudad. Llegó al Centro Cívico, a las 09:45, para buscar atención.
El cielo guayaquileño amaneció despejado. El sol no tuvo obstáculo para brillar. Poco a poco se amontonó la gente que quería entrar: ancianos, niños, adultos, personas con discapacidad... “Debieron habilitar una entrada solo para personas con discapacidad”, se quejó airadamente Pedro Alvarado después de caminar de un lado a otro más de dos veces.
Él y Gustavo Mora son compañeros de trabajo y llegaron al lugar en taxi. Mora, ayudado de sus muletas, y Alvarado, de su silla de ruedas, comparten además del trabajo la misma experiencia de sufrir polio en su infancia. Aprovecharon la feria para hacerse chequear, en un caso, y pedir otras muletas, en el otro.
En el interior de la feria del Gobierno, tres carpas comprendían el ‘stand’ el Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis). Doctores, promotores y secretarias de la entidad tuvieron problemas para lograr organizar a más de 100 personas que llegaron para distintos fines. Finalmente, les entregaron tiques numerados a cada una. La mirada de Carlos Moreira estaba muy lejana por el calor y al amontonamiento. A sus 40 años, sufre de retardo mental.
Martha Rodríguez, amiga de su madre recién fallecida, lo llevó a inscribirlo para que reciba el bono. A ellos les tocó el turno 47, debieron esperar 50 minutos para recibir atención en las carpas.
Según datos del Conadis, en el país existen por lo menos 1 600 000 personas con discapacidad física o intelectual, lo que representa el 13,2% de toda
la población ecuatoriana.
Entre ayer y hoy, esta institución, además de hacer inscripciones, entregará los denominados kits visuales para 300 personas previamente inscritas.