Redacciones Sociedad y Cuenca
Para Edith del Pozo, con 44 de sus 75 años en el magisterio, es una grosería que se evalúe a los maestros. “Nos hacen de menos al llamarnos a dar un examen”, dice y comenta que se jubilará en junio para no someterse a las pruebas.
Fanny Freire, con 43 de 65 años como profesora, también está tensa con la idea de rendir tres pruebas el 6 de junio. Pero cree que algunos compañeros sí perjudican el proceso educativo y por eso tal vez es necesario examinarlos. “Cuando no preparan a los alumnos dejan vacíos irrecuperables”.
60 preguntas
En 2008, 1 559 profesores fueron evaluados voluntariamente. El 3,8% de ellos sacó calificaciones excelentes y el 26% requiere capacitación obligatoria de un año en la universidad.
El sábado 6 de junio se tomarán tres pruebas de máximo 60 preguntas, desde las 08:00 hasta las 13:30. La de conocimientos específicos dura 01:30 y es diferenciada para prebásica o inicial, segundo a séptimo de básica y octavo o secundaria. Las de pedagogía y didáctica, una hora.
Según la secretaria de Planificación, Verónica Benavides, la UNE quiere que la evaluación sea voluntaria y que las calificaciones de las pruebas equivalgan solo al 30% de la nota final. “Si un alumno saca menos del 60% del 20, menos de 12 pierde el año”.
Estas son dos de las 19 maestras que rendirán pruebas de conocimientos específicos, pedagogía y didáctica. También habrá una calificación cualitativa, con observación de la forma de dar clases... Ambas evaluaciones, interna (cualitativa) y externa (pruebas), equivalen a 50 y 50% de la nota.
Todo es parte del Sistema de Evaluación y Rendición Social de Cuentas (SER). Los maestros que alcancen el 90% de las calificaciones recibirán un bono de USD 1 200 anuales durante cuatro años, cuando habrá más pruebas. Si alcanzan entre 80 y 89%, 900.
Los docentes que no llegan al 60% tienen una nota insuficiente y tendrán que prepararse durante un año en una universidad (de modo gratuito, pero obligatorio).
En el siguiente año deberán rendir otra prueba y si no pasan serán destituidos por incompetencia comprobada, de acuerdo con la Ley de Carrera Docente.
Francisco Rojas, presidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE), afirma que eso va contra el derecho a la estabilidad laboral. También se contrapone a la política siete del Plan Decenal, que habla de la revalorización del oficio.
“El maestro ha sido visto como quien sabe todo, hoy seremos cuestionados. Nos hubieran dado una capacitación antes”, dice Sonia Padilla, directora de la escuela R. de Paraguay. Aunque está abierta a la evaluación, incluso compró un texto (Cómo prepararte para las pruebas del magisterio), que presta a sus colegas.
“Cuando vamos al médico y nos quejamos por un dolor, debemos someternos a exámenes antes de que nos prescriban la medicina”, ejemplifica Verónica Benavides, subsecretaria de Planificación. Benavides sostiene que la evaluación les permitirá saber qué tipo de capacitación necesitan.
Este año se evaluará al 25% del magisterio fiscal. En las 4 600 instituciones escogidas, todo el personal docente con más de un año de servicios será examinado. Se exceptúan los docentes de las áreas especiales, como música, inglés y cultura física y los de colegios técnicos. Sus pruebas son de ejecución y necesitan un espacio e instructores para tomarlas.
Ayer, en Cuenca, los maestros laboraron con normalidad. No participaron de las movilizaciones anunciadas por la Unión Nacional de Educadores del Azuay.
El lunes pasado, en la sesión de homenaje por el Día Clásico del Maestro, Bolívar Izquierdo, presidente del gremio, amenazó con movilizaciones en rechazo a las pruebas de evaluación.
Sin embargo, algunos maestros no lo apoyan. “No podemos suspender clases, necesitamos trabajar”, expresó Vicente Jiménez, director de la escuela Hernán Cordero, con 31 años en el oficio.
Gonzalo Jaramillo, rector del colegio Herlinda Toral, apoya las evaluaciones pero cree que deben ser integrales y con capacitación. Deja a elección de los maestros su participación o no de las movilizaciones, siempre que no interfieran con las clases.