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Redacción Jóvenes
Ellos tienen a Japón en la punta de la lengua... No solo hablan el idioma: comen sushi, practican kendo, hacen origami, ensayan caligrafía japonesa... y sueñan en viajar un día a ese país. Explora en lo japonés Si te interesa saber más de las actividades japonesas en Quito, visita la página www.ec.emb-japan.go.jp. La embajada organiza exposiciones de arte, presentaciones de teatro japonés y otras actividades. Además puedes consultar sobre becas en Japón. Para Juan Diego Fonseca, lo japonés se ha convertido en una forma de vida. Su cuarto está lleno de decorados alusivos a Japón, tiene cuadros, lámparas, muñecos, sables de bambú, libros en japonés e incluso guarda su colección de té dentro de un baúl. “Al principio, lo japonés era algo que veía y escuchaba, después algo que quise aprender a hablar, luego algo que hago y poco a poco se ha convertido en la forma como llevo mi vida y experimento la realidad. Lo definiría como ‘el corazón de Yamato”. Cuando alguien lo visita en su casa, este joven ofrece una taza de té verde. “Los japoneses impregnan su espíritu en las cosas, las descomponen”, explica. Hace siete años, Juan Diego empezó a estudiar japonés, luego se dedicó a dibujar al estilo manga, a crear figuras de origami, a preparar sushi, a practicar kendo... En las clases de este arte marcial se encontró con otros chicos que compartían sus intereses. El martes pasado, sus panas lo visitaron en su casa y armaron un taller de caligrafía japonesa. Sentados a la mesa, los jóvenes escribieron frases con tinta negra y pincel. “Es un arte que se debe ensayar”, decía Fabio Concha. Él también practica kendo y dice que le hubiera gustado ser un guerrero japonés de un época antigua. Por eso aprenderá la naginata, un arte marcial de la era medieval. Ahora habla el idioma japonés y estudia para ser abogado. “La cultura japonesa es especial por la disciplina y el gusto hacia las cosas sublimes”. Una de sus amigas es Tania Gómez, una fanática del animé, el manga, la música japonesa... “A raíz del kendo conocí muchas cosas. Ahora estoy en tercer nivel de japonés”. Nunca ha viajado a Japón, y está segura de que algún día lo hará, pero cuenta que una vez conoció un pequeño barrio japonés en Brasil. “Fueron los mejores días de mi vida”. Además del gusto por la cultura antigua, hay chicos que están obsesionados con lo japonés moderno: los videojuegos, el manga y el animé (a estos se les llama otakus); el pop rock japonés y la estética del visual kei, que tienen los grupos de moda. Paola Romero sigue esta tendencia e intenta vestirse como las ‘Lolitas’, pero esa ropa, dice, es difícil de conseguir. “A veces la gente me confunde con los emo, pero no tiene nada que ver”; muestra sus medias a líneas. Con su amiga Gabriela Cerón puede conversar de todo lo que le gusta y mirar sus revistas japonesas, que se leen de atrás para adelante. ‘Gaby’ se convirtió en una otaku cuando se obsesionó por series como ‘Kenshin’ (‘Samurai X’) o ‘Dragon Ball’, que su hermano un día le mostró. Con otros amigos ha participado en concursos de ‘cosplay’ (disfraces de personajes de manga). La obsesión de Paola y ‘Gaby’ es tal, que con unos panas están formando una banda de música en japonés. Paola será la vocalista y su sueño es cantar en Japón. |
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