Redacción Negocios
Cebiches de la Rumiñahui y Cafelibro se consolidaron en Quito hace tiempo. Ahora, las dos empresas buscan ampliar su negocio a todo el país. La primera, una cadena de platos típicos de Manabí, planifica expandirse hacia Guayaquil, Cuenca y Ambato. Por ello, desde la semana pasada busca inversionistas y franquiciatarios.
Marcelo Castro, propietario, señala que las ofertas formales, así como el monto de inversión definitivo, se sabrán en noviembre. Empero, Castro dice que la persona que quiera repetir el concepto de este local “deberá contar con por lo menos 50 000 dólares”.
Una condición previa es que los aspirantes a franquiciatarios no abran sus negocios cerca de los 11 locales que ya funcionan en Quito. “Hay que evitar el canibalismo en la misma empresa”.
Cafelibro, la otra empresa que quiere ampliar su presencia, cumplirá 15 años en noviembre. Y para celebrarlo, Gonzalo Proaño junto a su esposa Silvia Garrido quieren prolongar su “sueño de amor a la cultura” hacia el valle de Los Chillos y Cumbayá.
Proaño menciona que “incluso han tenido propuestas para llevar el negocio cultural a otros países”. El monto inicial de inversión en el país es de 35 000 dólares, que incluye el montaje equipos, muebles y el derecho de la franquicia.
Proaño aclara que solo aceptará propuestas que encajen con el concepto del local original. “En Cafelibro hay charlas literarias, se dictan clases de baile, hay talleres filosóficos, pero también es un espacio para los amigos y para bailar”. Los nuevos inversionistas deberán aceptar el negocio así, de lo contrario, “ la concepción original pudiera perderse y la idea es que se extienda”, dice Proaño.
Como estos ejemplos, 24 empresas más buscan consolidar su presencia como franquicias.
Y es que la tendencia ha tomado fuerza desde 1997. La idea básica que impulsa estos negocios pretende cambiar el sistema tradicional de abrir sucursales por el de franquicias, es decir, entregar una licencia a otro inversionista para que desarrolle un nuevo local bajo el mismo modelo del negocio inicial que ya demostró su validez.
Bajo esa idea se creó hace nueve años la Asociación Ecuatoriana de Franquicias (Aefran), la cual inició acciones para el desarrollo de las franquicias ecuatorianas.
En ese tiempo, se han asociado al gremio Yogur Persa, Restaurante Pim’s, Koktelitos, Docucentro Xerox, Bopán, Hups, La Carreta del Abuelo, Esoffe, La Canoa, Yogur Tito, Churín Churón, Los Secos, Cabinatel, Alegro Pcs, Disensa, Farmacias Cruz Azul, Rikoko, Cellshop, Expocolor, Pinto, Teledomestic Comunicaciones, Pañaleras Pototín, Shushi Express, Cafelibro y Global Dental.
Guido Santillán, director de Aefran, señala que las franquicias deben mostrar una inversión mínima de 50 000 dólares, aunque también están las minifranquicias de menos de 10 000 .
Para ser consideradas franquiciables, las empresas tienen que estar en el mercado mínimo dos años con tres locales, o tres años con dos locales. Una vez que el negocio produzca rentabilidad, los propietarios pueden considerar la apertura como franquicia.