Redacción Sociedad
Al comprarla, elija una remolacha redonda, de piel firme y carnosa, sin manchas y de un rojo intenso.
Esta hortaliza es rica en folato o ácido fólico, que combate las enfermedades cardíacas y la anemia. Pero en especial los defectos del tubo neural o nervioso. Cuando éste, que se desarrolla en la médula espinal, no se cierra en la parte superior, el niño nace sin cerebro (anencefalia).
El folato ayuda a la producción de glóbulos rojos y blancos. Además en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos en el sistema inmunológico. Por ello se recomienda su consumo a las mujeres embarazadas. Pero no solo a ellas pues es un alimento de mínimo aporte calórico, pero tiene gran cantidad de azúcar y de fibra, que mantiene el tracto intestinal.
Por su contenido de hierro también se aconseja que las mujeres la ingieran durante su período menstrual o si sufren de anemia.
La betabel o la raíz profunda y carnosa que crece en la planta del mismo nombre, además proporciona vitaminas del grupo B, como B1, B2, B3 y B6.
Sin embargo, al igual que la berenjena o el pepino es una de las verduras con menor contenido en provitamina A y en vitamina C.
Esta hortaliza ofrece yodo, importante para el funcionamiento correcto de la glándula tiroides, que regula el metabolismo. También es una fuente de sodio y potasio, necesarios para la transmisión y generación del impulso nervioso, la actividad muscular.
Para prepararlas, lave las remolachas, sea cuidadoso y no rompa la cáscara, de lo contrario el color y el valor nutritivo se perderán. Están listas cuando es posible pincharlas con un tenedor. Entonces podrá retirar la piel con facilidad.
Entre otras recetas puede hacer una ensalada de esta hortaliza con apio, zanahoria, limón y sal. Algunas personas prefieren colocarle mayonesa, sin embargo es mejor con aceite de oliva.
Otra opción es en puré, con cebolla, ajo, tomate, vinagre, para acompañar carnes o mariscos.
También se dice que la remolacha contrarresta el estreñimiento y las hemorroides. Quien está débil o anémico puede beberlo a modo de zumo. Para ello licúelo crudo, con media manzana, medio limón y una zanahoria.