Publicado el 24 de junio de 2008
El reloj de Montecristi sacó a Acosta
La renuncia del Alberto Acosta a la presidencia de la Asamblea causó sorpresa. Un analista dice que este hecho puede repercutir en el referéndum.
Redacción Política
Finalmente, el conflicto entre puntualidad y calidad terminó por reventar la ya tensa cuerda entre Rafael Correa y Alberto Acosta.
La renuncia de Acosta se precipitó el penúltimo fin de semana de junio. Fue hasta ahí donde aguantaron las tensiones entre el interés del Ejecutivo por que se apruebe el proyecto de Constitución hasta el 26 de julio, día que fenece el plazo establecido en el mandato popular, con la preocupación de Acosta de priorizar la calidad del proyecto al cumplimiento de los plazos.
Las señales sobre esta fricción no eran nuevas. El presidente Rafael Correa hace ya casi un mes había dicho, en uno de sus programa radiales de los sábados, que estaba inquieto por la demora del trabajo de la Constituyente y responsabilizaba de aquello a un “exceso” de democracia” en la conducción de Acosta. Estas críticas de Correa se repitieron en las últimas semanas.
Acosta respondió a Correa días más tarde, poco después de dar una entrevista a Ecuavisa en Guayaquil, al afirmar que prefería el exceso de democracia que repetir los vicios de la vieja forma política ecuatoriana.
Esta divergencia sobre los tiempos no se expresaba exclusivamente en los contrapuntos entre Acosta y el presidente Correa.
También se expresaba en las posiciones de los asambleístas de Acuerdo País. La semana pasada EL COMERCIO recogió opiniones divergentes sobre la disyuntiva entre puntualidad y calidad. Mientras César Rodríguez decía que no cabía la demora de ni un solo día más para aprobar el proyecto, su compañero Fernando Vega en cambio, se mostraba abierto a la posibilidad de prorrogar el trabajo de la Constituyente si es que aquello significaba hacer un buen trabajo.
Ayer, en radio Sonorama, Rodríguez dijo, sin ambages, que “tenemos diferencias muy claras con el presidente Alberto Acosta”.
Pero fue el 21 de junio pasado el día en que estas fricciones se hicieron públicas y evidentes. En una rueda de prensa en Ciudad Alfaro, Acosta confirmó que entre el Ejecutivo y él habían posiciones distintas sobre los tiempos de la Asamblea.
El 22, según se supo, Acosta finalmente tomó la decisión de renunciar. Personas que estuvieron junto a él confirman que fue el retiro del respaldo del buró político lo que terminó por convencerlo de su decisión. Esto lo confirmó ayer cuando dijo, refiriéndose al buró político de Acuerdo País: “Me pidieron que diera un paso al costado”.
Sin embargo, el tema de “calidad y la premura”, en palabras del mismo Acosta, no fue el único factor que estimulaba las más recientes tensiones.
También estuvo de por medio, por ejemplo, el mandato agrario concebido por el Ejecutivo para estimular la producción agrícola mediante la exoneración de ciertos impuestos. Fuentes cercanas a Acosta sostienen que el presidente de la Asamblea estaba opuesto a la oportunidad y al contenido de ese proyecto del Ejecutivo.
Precisamente, Acosta y Correa estuvieron reunidos el 18 de junio en el Palacio de Carondelet, como señala un boletín de la Presidencia de la República, en el que se decía que ambos habían visto juntos el partido de fútbol entre las selecciones de Ecuador y Colombia. No se descarta que esa misma noche ambos hubieran tenido una fuerte discusión sobre el mandato, como afirman algunas fuentes cercanas a Acosta.
El día siguiente, Correa viajó hasta Montecristi para entregar dicho mandato. Lo hizo ante su Gabinete y la Asamblea que no fue dirigida por Acosta, sino por su primer vicepresidente Fernando Cordero. Ese día, algunos asambleístas de la oposición protestaron por la ausencia de Acosta, quien llegó por la tarde cuando Correa y su comitiva ya habían abandonado Ciudad Alfaro.
El lunes 23, durante su rueda de prensa, Acosta dio a entender su fastidio por el envío de ese mandato al afirmar que, en efecto, esa tarea podría distraer a la Asamblea.
La renuncia de Acosta mantuvo aquel día reunidos a todos los estamentos del Gobierno. En la noche, estaba prevista una reunión del Buró Político en Carondelet.
Para el director de la encuestadora Informe Confidencial, Santiago Nieto, este episodio “sin duda afecta la imagen de la Asamblea Constituyente” que podría influir en el resultado del referéndum, a la que deberá ser sometida la nueva Carta Magna.
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