El Centro de Faenamiento de Tulcán seguirá cerrado
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Desde hace ocho días, cuando se clausuró el Centro de Faenamiento de Tulcán, los tercenistas se abastecen del producto en Julio Andrade.
El Ministerio del Ambiente ordenó el cierre del Centro de Faenamiento a los cuatro meses de haber sido inaugurado, por falta de la licencia ambiental.
Eso ha provocado que los comerciantes de carne buscaran alternativas para abastecerse de carne de res y de chancho.
¿La alternativa? El camal de la parroquia de Julio Andrade, en donde se procesan 20 reses diarias, según Carlos Vásquez, jefe de faenamiento de Tulcán.
Estos cambios obligados implican un gasto adicional para los proveedores. En Tulcán, se faenaban cada semana 150 animales, entre vacas y cerdos.
“Un introductor de carne pagaba por el faenamiento de una res USD 5 y por un cerdo USD 4. Ahora hay que aumentar USD 5 del transporte de ida y vuelta de cada animal hasta el camal de Julio Andrade.
El tercenista Jaime Castillo comenta que cada día se compraba media vaca a USD 200 y un cerdo, entre USD 150 y 200.
“El problema es que hoy la carne se encareció por la movilización. A pesar de ellos los comerciantes (de carne) no podemos subir el precio”, se lamenta.
Hugo Montenegro, propietario de una carnicería, asegura que varios proveedores de productos cárnicos están recurriendo a los camales clandestinos. “En esos lugares no hay garantía de higiene ni seguridad del faenamiento”.
Al momento, las tiendas de cárnicos están trabajando con el producto que tiene de reserva. La decisión del cierre del Centro de Faenamiento se produjo tras las quejas de vecinos del lugar. Carlos Morán, uno de los supuestos afectados, la nueva infraestructura presenta problemas.
“Desde el nuevo camal escapa un mal olor que afecta a todo el barrio de La Rinconada, ubicada en el suroriente de Tulcán.


