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El cuerpo de Kléver Cacuango fue rescatado esta tarde. Él es uno de los dos mineros que fallecieron el sábado último, luego que una piedra, de 30 metros de ancho por 30 de alto los sepultara.

La tragedia sucedió al pie de una loma en Quinde Talacos, parroquia de Selva Alegre, cantón Otavalo, en donde está ubicada una mina de caliza de propiedad de la empresa de cemento Lafarge.

La noche de ayer también fueron recuperados los restos de Florencio Morán. Este último obrero, que tenía 58 años de edad, cargaba piedras de caliza, con la ayuda de una pala mecánica, en una volqueta que manejaba Cacuango. Según un informe de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgo, la roca habría rodado unos 200 metros antes de aplastar a los vehículos y a sus conductores.

Luisa Villalba, comandante del Cuerpo de Bomberos de Otavalo, explicó que las operaciones de rescate se tornaron dramáticas. "Los restos de los dos obreros quedaron impregnados entre los metales retorcidos de los equipos pesados". Técnicos de las empresas Mamut Andino y Lafarge, en donde prestaban servicio los mineros, y de los bomberos trabajaron en la recuperación de los cuerpos. Utilizando maquinaria destruyeron parte de la roca, para sacar a los fallecidos, y luego cortadoras y expansores neumáticos.

Morán fue trasladado la noche de ayer por sus familiares a Guayaquil, para ser velado. Mientras que los familiares de Cacuango, que tenía 27 años de edad, esperan sus restos en la morgue de Otavalo. Esta noche y mañana será velado en el Ejido de Caranqui, en Ibarra, en donde vivía.

Jorge Terán, titular de la Secretaría de Riesgos, señaló que esperan un informe de la empresa Lafarge para que explique por qué los mineros se encontraban trabajando en un sitio de riesgo.

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