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<title>elcomercio.com - Cultura</title>
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<description>Información de EL COMERCIO al instante</description>
<language>es-ar</language>
<category>Website News</category>
<lastBuildDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</lastBuildDate>
<pubDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</pubDate>
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<copyright>Copyright 2010 Grupo El Comercio | Todos los derechos reservados</copyright>
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<title>El jazz pierde a uno de sus grandes</title>
<pubDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</pubDate>
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<category>Cultura</category>
<description><![CDATA[<P><EM>Londres.  DPA<BR></EM><BR>El músico de jazz británico John Dankworth falleció el sábado a la edad de 82 años en un hospital de Londres.<BR><BR>Dankworth compuso  bandas sonoras de películas y series de televisión. El saxofonista trabajó, durante su larga carrera, como director musical de  grandes del jazz como Charlie Parker, Ella Fitzgerald, Nat King Cole, Benny Goodman, Herbie Hancock y Oscar Peterson. <BR><BR>Dankworth recibió a los 17 años una plaza para estudiar en la Royal Academy of Music de Londres. En 1949 fue elegido músico del año. Al principio era clarinetista pero luego se pasó al saxofón en honor al estadounidense Charlie Parker. En 2006 la reina británica le concedió un título nobiliario por sus méritos, convirtiéndose en  sir . <BR><BR>La revista Jazzwise lo elogió como uno de los  “primeros grandes músicos de jazz” de Reino Unido. Dijo que hacía tiempo que estaba enfermo y que el pasado mes de noviembre dio un concierto en silla de ruedas. El cantante británico Jamie Cullum calificó a Dankworth como “uno de nuestros mejores músicos y compositores”.<BR><BR> Dankworth estaba casado desde 1958 con la cantante Cleo Laine. Tanto su hijo como su hija son también músicos de jazz.</P>]]></description>
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<title>El tema del éxito en el teatro se discute en el Patio de Comedias</title>
<pubDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=333693&amp;id_seccion=7</link>
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<category>Cultura</category>
<description><![CDATA[<html><body><img src="http://ww1.elcomercio.com/nv_images/fotos/2010/02/ec08_cultura.jpg"/><br><br><P>El teatro que, opuesto al comercial, no está hecho para los grandes públicos recibe los nombres de  teatro arte, experimental, independiente o de culto. Los términos provienen de una retórica de los setenta que llega hasta nuestros días y sume al movimiento teatral en un bifrontismo. Una cara muestra  la  libertad de creación artística  y la otra,  el entretenimiento.<BR><BR> El pecado del éxito , del teatrista argentino Marcos Rosenzvaig, plantea este debate y forma parte del mismo.  La pieza, en temporada en el Patio de Comedias, cuestiona con ironía al fracaso, a la fama, la frivolidad y la intelectualidad, en una sociedad dispuesta a cualquier cosa para conseguir el éxito (léase dinero).<BR><BR>Estructurada como una comedia dramática (género más proclive al cine y la TV), El pecado del éxito cuestiona desde la complejidad de sus personajes y de sus relaciones.  Un dramaturgo de culto, víctima de un bloqueo creativo, en permanente angustia por la muerte y cuyas obras han sido escasamente leídas (Diego Naranjo) discute con un productor próspero y ambicioso, guiado por la lógica del mercado y el gusto del público (Jaime Andrés López).<BR><BR>La escena da una alta intensidad cómica al inicio de la representación: el autor, de corporalidad tensa, es contrapunto del empresario vivaz y relajado, que en esta versión es un paisa pícaro.<BR><BR>Un recurso imprescindible para la comedia es que la cotidianidad se rompa con un hecho sorpresivo, que desvíe el orden lógico de las acciones. En esta línea, El pecado del éxito inserta una solución de ciencia ficción a los problemas del autor: una máquina que borra todo su conocimiento y le ayudará en la escritura de obras exitosas .<BR><BR>La doctora Idiosa (Juana Guarderas) es la creadora del artefacto; su personaje reúne las características del científico loco : el vestuario extravagante y la actitud impulsiva. El otro personaje femenino es la esposa del escritor (María Beatriz Vergara), una mujer superficial, cuya vida también se transforma por intercesión de la fantástica máquina, asumiendo conocimientos, posturas y vicios.<BR><BR>Durante la interpretación,  cuesta alejarse de los  personajes tipo, pero termina por imponerse el conflicto interno; el elenco deja ver estados emotivos y reacciones gestuales. A momentos se da un destiempo entre acción y palabra. La mecanización de las acciones, aunque es un recurso válido para el humor, se vuelve evidente y pierde gracia.  Mientras que la adaptación del texto, que funciona en la identificación con el espectador, cae en el abuso de acentos y coloquialismos.<BR><BR>El montaje, de Susana Pautasso, se plantea como  una sucesión de cuadros; el inicio de cada uno no supone un corte en el ritmo, pues las acciones siempre están en desarrollo. La melodía reiterativa y la oscuridad parcial ayudan (dada la ausencia de una escenografía ilustrativa)  a que el espectador identifique los cambios espaciotemporales.<BR><BR>La puesta en escena va de la intensidad cómica a la quietud reflexiva, las acciones ceden ante los cuestionamientos y el humor es supeditado al drama. Así, el protagonista ha de terminar haciéndose una pregunta, que bien valdría aplicar en la búsqueda de una identidad propia del teatro ecuatoriano: “¿Quién soy?”.<BR><BR>Las funciones son de jueves a sábado a las 20:00, y los domingos, a las 18:00. El costo del ingreso es de USD 10, 7 y 5.</P></body></html>]]></description>
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<title>Bonilla dedicó su vida a la música</title>
<pubDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=328728&amp;id_seccion=7</link>
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<category>Cultura</category>
<description><![CDATA[<DIV align=justify><FONT face=Arial,Verdana>
<P><EM>Redacción Cultura<BR></EM><BR>Los instrumentos que  tocó el maestro quiteño  Carlos Bonilla Chávez, a lo largo de su vida, permanecían a unos  pasos de su féretro.<BR><BR>Dos contrabajos y una guitarra estaban apoyados en unas sillas del salón principal de la Orquesta Sinfónica Nacional, en Quito. <BR>Cuatro de sus siete hijos, con su mirada fija en el ataúd, los tomaron. René y Larry cogieron los contrabajos; Galo, la guitarra; y Alejandro, un violín, que se encontraba sobre otra silla. <BR><BR></P>
<DIV class=inserto><STRONG>Sus composiciones</STRONG><BR>Entre los pasillos  compuestos para  guitarra sola están: Beatriz, Felicidad, Meditación, Pasillo No. 1, Solo Tú, Sueña mi Bien, Tres Pinceladas,  Tus Delicias, Ximena, Subyugante y Cantares del Alma. <BR>Entre sus   composiciones orquestales están la Suite Andina, estrenada en el Teatro Nacional Sucre en Quito el 17 de diciembre de 1958 y  Mil Años de Música,  obra sinfónica estrenada en Quito en 1984.<BR>También,  Raíces (Concierto para guitarra y orquesta) estrenado el 30 de abril de 1987,  en el Teatro Nacional Sucre por sus  50 años de actividad artística.</DIV>
<P>Sus manos se deslizaron sobre las cuerdas. La canción de los Andes, Pasional,  Vasija de barro fueron tres  de los temas que interpretaron ante más de 100 personas, que la noche del lunes llegaron para despedirse del músico y compositor quiteño. <BR><BR>Bonilla Chávez, contrabajista y guitarrista quiteño, falleció por un derrame cerebral a sus 86 años, en el hospital del Seguro, el domingo último.<BR>12 horas antes de su entierro, Carlos Bonilla recibió un homenaje póstumo, en la institución, que fundó hace 54 años. <BR><BR>No solo sus hijos tocaron. También sus amigos y ex alumnos, como Gustavo Velásquez, Paco Godoy, Rubén Montalvo, Tito Sangucho y Édgar Palacios. Ellos  interpretaron, minutos antes, sus temas, como Cantares del Alma, Atahualpa  y otros. <BR><BR>Las composiciones son parte del gran legado musical que deja Bonilla. Para el compositor Paco Godoy, su creación fue incesante. “Una de las composiciones más conocidas es Las quiteñitas, que el maestro compuso cuando tenía 15 años. Al tema se lo llamaba Fin de fiesta, pues se lo tocaba al terminar cualquier tipo de celebración”.<BR><BR>Galo, Larry y René Bonilla, tras tocar cerca de 15 minutos en el sepelio, afirmaron desconocer cuántas composiciones escribió su padre. “Fueron tantas”, dijeron, aunque René aseguró que mínimo “serán unas 300”.<BR><BR>Larry, por ejemplo, descubrió hace un año entre las partituras de su padre un yaraví que lo conmovió. Se titulaba Espérame. “Me dijo, se lo dediqué a tu madre (ella murió hace cuatro años)”. <BR><BR>Bonilla Chávez dedicó toda su vida a la música. Desde niño fue un autodidacta para la guitarra. Su pasión siguió en su juventud, cuando  fue profesor de este instrumento. Por ello,  en 1952, cuanto tenía 33 años, fundó la cátedra de guitarra en el Conservatorio Nacional. De ahí se lo conoció como el padre de la guitarra clásica en el país .<BR><BR>Cuatro años después, en 1956, congregó a músicos para formar  la Sinfónica Nacional, en la que  desde sus inicios ocupó el primer atril de contrabajo.<BR><BR>Su hijo René  recordó que a su padre le tomó dos años reunir a los integrantes  para la Orquesta. “Fue un visionario, que andaba por la ciudad buscando músicos  y lo consiguió”. También, desde 1963, se dedicó a la dirección coral. Entre las agrupaciones que dirigió están el de  la CCE, de la Universidad <BR>Católica de Quito...  “Era capaz de escuchar en el coro a una persona desafinada a distancia. <BR><BR>Lo conocían como el Beethoven quiteño, no solo por sus composiciones, pues de  nacimiento sufrió sordera del oído izquierdo, pero escuchaba  perfectamente la música”, dijo   Larry. Su afán de enseñanza le acompañó hasta sus últimos años. Su Academia de música,  tras el  Estadio  Olímpico, lleva su nombre. Ayer fue el entierro, en el Camposanto Monteolivo.</P></FONT></DIV>
<P></P><FONT size=1 face=Arial><BR></FONT>]]></description>
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<title>Bonilla dedicó su vida a la música</title>
<pubDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=328209&amp;id_seccion=7</link>
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<category>Cultura</category>
<description><![CDATA[<P><EM>Redacción Cultura<BR></EM><BR>Los instrumentos que  tocó el maestro quiteño  Carlos Bonilla Chávez, a lo largo de su vida, permanecían a unos  pasos de su féretro.<BR><BR>Dos contrabajos y una guitarra estaban apoyados en unas sillas del salón principal de la Orquesta Sinfónica Nacional, en Quito. <BR>Cuatro de sus siete hijos, con su mirada fija en el ataúd, los tomaron. René y Larry cogieron los contrabajos; Galo, la guitarra; y Alejandro, un violín, que se encontraba sobre otra silla. <BR><BR></P>
<DIV class=inserto><STRONG>Sus composiciones</STRONG><BR>Entre los pasillos  compuestos para  guitarra sola están: Beatriz, Felicidad, Meditación, Pasillo No. 1, Solo Tú, Sueña mi Bien, Tres Pinceladas,  Tus Delicias, Ximena, Subyugante y Cantares del Alma. <BR>Entre sus   composiciones orquestales están la Suite Andina, estrenada en el Teatro Nacional Sucre en Quito el 17 de diciembre de 1958 y  Mil Años de Música,  obra sinfónica estrenada en Quito en 1984.<BR>También,  Raíces (Concierto para guitarra y orquesta) estrenado el 30 de abril de 1987,  en el Teatro Nacional Sucre por sus  50 años de actividad artística.</DIV>
<P>Sus manos se deslizaron sobre las cuerdas. La canción de los Andes, Pasional,  Vasija de barro fueron tres  de los temas que interpretaron ante más de 100 personas, que la noche del lunes llegaron para despedirse del músico y compositor quiteño. <BR><BR>Bonilla Chávez, contrabajista y guitarrista quiteño, falleció por un derrame cerebral a sus 86 años, en el hospital del Seguro, el domingo último.<BR>12 horas antes de su entierro, Carlos Bonilla recibió un homenaje póstumo, en la institución, que fundó hace 54 años. <BR><BR>No solo sus hijos tocaron. También sus amigos y ex alumnos, como Gustavo Velásquez, Paco Godoy, Rubén Montalvo, Tito Sangucho y Édgar Palacios. Ellos  interpretaron, minutos antes, sus temas, como Cantares del Alma, Atahualpa  y otros. <BR><BR>Las composiciones son parte del gran legado musical que deja Bonilla. Para el compositor Paco Godoy, su creación fue incesante. “Una de las composiciones más conocidas es Las quiteñitas, que el maestro compuso cuando tenía 15 años. Al tema se lo llamaba Fin de fiesta, pues se lo tocaba al terminar cualquier tipo de celebración”.<BR><BR>Galo, Larry y René Bonilla, tras tocar cerca de 15 minutos en el sepelio, afirmaron desconocer cuántas composiciones escribió su padre. “Fueron tantas”, dijeron, aunque René aseguró que mínimo “serán unas 300”.<BR><BR>Larry, por ejemplo, descubrió hace un año entre las partituras de su padre un yaraví que lo conmovió. Se titulaba Espérame. “Me dijo, se lo dediqué a tu madre (ella murió hace cuatro años)”. <BR><BR>Bonilla Chávez dedicó toda su vida a la música. Desde niño fue un autodidacta para la guitarra. Su pasión siguió en su juventud, cuando  fue profesor de este instrumento. Por ello,  en 1952, cuanto tenía 33 años, fundó la cátedra de guitarra en el Conservatorio Nacional. De ahí se lo conoció como el padre de la guitarra clásica en el país .<BR><BR>Cuatro años después, en 1956, congregó a músicos para formar  la Sinfónica Nacional, en la que  desde sus inicios ocupó el primer atril de contrabajo.<BR><BR>Su hijo René  recordó que a su padre le tomó dos años reunir a los integrantes  para la Orquesta. “Fue un visionario, que andaba por la ciudad buscando músicos  y lo consiguió”. También, desde 1963, se dedicó a la dirección coral. Entre las agrupaciones que dirigió están el de  la CCE, de la Universidad <BR>Católica de Quito...  “Era capaz de escuchar en el coro a una persona desafinada a distancia. <BR><BR>Lo conocían como el Beethoven quiteño, no solo por sus composiciones, pues de  nacimiento sufrió sordera del oído izquierdo, pero escuchaba  perfectamente la música”, dijo   Larry. Su afán de enseñanza le acompañó hasta sus últimos años. Su Academia de música,  tras el  Estadio  Olímpico, lleva su nombre. Ayer fue el entierro, en el Camposanto Monteolivo.</P>]]></description>
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<title>Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales</title>
<pubDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=307379&amp;id_seccion=7</link>
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<category>Cultura</category>
<description><![CDATA[<html><body><img src="http://ww1.elcomercio.com/nv_images/fotos/2007/11/edu8_museoccnn.jpg"/><br><br><P>Este interesante museo abarca variadas e interesantes áreas, las cuales pueden ser empleadas como recursos didácticos de apoyo en varias asignaturas y temas de algunos años de escuela básica.</P>
<P>A través de la visita a este interesante lugar, los estudiantes lograrán aprender mucho sobre las especies de animales. Prehistoria, historia, además de poder visitar una biblioteca especializada en ciencias naturales que cuenta con más de 1 300 libros, 500 publicaciones, 2 500 separatas, boletines, enciclopedias, revistas científicas, mapas y cartas topográficas y recortes de artículos periódicos.</P>
<P>Por otro lado, el museo ofrece servicios de:</P>
<P>• Taxidermia<BR>• Identificación de especies<BR>• Programa de voluntarios y guías<BR>• Permisos de exportación e investigación</P>
<P><STRONG>Datos importantes</STRONG></P>
<P>Horario: lunes a viernes de 8:30 a 16:30. Sábado atención a grupos de estudiantes con previa cita.</P>
<P>Valor: 2 usd adultos, 1 usd estudiantes y 50 centavos menores de seis años. Tercera edad y discapacitados 50% del costo.</P>
<P>Dirección: Rumipamba 341 y Av. De los Shyris, parque La Carolina.</P>
<P>Teléfono: 244 9824 - 244 9825</P>
<P>Fax: 244 9824 ext. 103</P></body></html>]]></description>
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<title>El premio Jorge Mantilla Ortega ya tiene a sus ganadores</title>
<pubDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=288786&amp;id_seccion=7</link>
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<category>Cultura</category>
<description><![CDATA[<html><body><img src="http://ww1.elcomercio.com/nv_images/fotos/2009/09/ec03_politica1.jpg"/><br><br><P><EM>Redacción Cultura<BR></EM><A class=link_generico href="mailto:cultura@elcomercio.com"><EM>cultura@elcomercio.com</EM></A><BR><BR>El bombardeo en Angostura, el adiós de un deportista,  un pueblo perdido de los Andes... Los periodistas, autores de estas historias locales, serán premiados con el galardón     Jorge Mantilla Ortega (JMO) 2009.<BR><BR>El concurso, que se realiza cada año, ya tiene  ganadores. En la categoría Reportaje fue seleccionado el trabajo   Frontera caliente: El tour FARC acabó en tragedia , de Arturo Torres, Nancy Verdezoto, Diana Hinojosa y Carlos Rojas. En Crónica será premiado Marcos Vaca, por su texto titulado   En Llangahua se patea con botas . Mientras que la serie de imágenes    Un adiós de bronce. Jefferson Pérez , de Paúl Rivas Bravo,  ganó en la categoría de Periodismo gráfico.   <BR><BR>106 trabajos respondieron a la convocatoria de este año. En esta ocasión, el jurado calificador estuvo conformado por      Consuelo Albornoz (editorialista de diario Hoy), Gonzalo Solano (corresponsal de la agencia AP) y Carolina Andrade Freire (directora de Comunicación Social de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil). <BR><BR>Los temas  llegaron al jurado sin el nombre de los autores ni  referencia del medio al que pertenecen, según cuenta Albornoz. “Después de proponer nuestras elecciones personales,  deliberamos,  presentamos argumentos y   releímos. Hubo algunos cambios entre nuestras  primeras posiciones y la decisión final”.<BR><BR>Los segundos lugares son para  Marcia Barzola Castro, José Olmos y María Alejandra Torres Reyes, en Reportaje;  Juan Francisco Beltrán, en Crónica, e Iván Kashinsky en Fotografía.<BR><BR>Después de analizar los trabajos recibidos, Carolina Andrade   concluyó que en el país “hay personas que están  haciendo buen periodismo, que tienen una plena conciencia de que su trabajo  repercute en la forma en que el país se ve a sí mismo”.<BR><BR>El JMO también entregará este año una mención de honor en cada una de las  categorías. En Reportaje a Susana Rentería Díaz, en Crónica a Huilo Ruales Hualca,  y en Fotografía a Julio César Estrella Guerra.</P>
<P><STRONG><FONT color=#2686af>Testimonios<BR></FONT></STRONG><BR><EM>Arturo Torres, Reportaje<BR> La idea fue informar en detalle el bombardeo </EM><BR><BR> “La consideración principal era profundizar en un  tema de magnitud continental que fue el bombardeo del 1   de marzo en Angostura.  Luego del hecho  empezamos  a  planificar un  tema  de fondo que explique por qué  y  cómo   ocurrió el    bombardeo. Además, se  contextualizó  el tema en función de que ese era el síntoma de que en la frontera había desplazamientos permanentes  de las  FARC y que, durante años,  esas fuerzas han penetrado  el cordón fronterizo del Ecuador.   Fue un trabajo de toda la sección Judicial. Cristian  Torres también   participó,   aunque no aparece  como ganador  porque  paralelamente  concursó con  una crónica”.    <BR><BR><EM>Marcos Vaca M., Crónica<BR> Este es el fútbol en uno de sus estados naturales <BR></EM><BR>“En  Llangahua, en Tungurahua, el sol  solo está de adorno y los caminos son de tierra  y por eso los niños y niñas deben jugar fútbol con  ponchos y botas. Eso me llamó la atención. Ahí nació l a crónica En Llangahua se patea con botas . En esos días  se discutía en el mundo la posibilidad de que no se pueda jugar fútbol en ciudades  con mucha altitud y entonces quise escuchar los testimonios de los niños del páramo.   Carlos Campaña, fotógrafo de este Diario, conocía la zona y algún momento vio jugar a los niños. Él  quería fotos  para el libro La vida es un juego , así que decidimos buscar la historia y contarla de una forma alegre, en su estado más natural”.<BR><BR><EM>Paúl  Rivas    Fotógrafo<BR> Fue un día completo  con Jefferson Pérez <BR><BR></EM>“El trabajo  que presentó tuvo relación  con   la última carrera del  medallista de oro y campeón mundial,    Jefferson Pérez. Ese evento se cumplió en  Murcia,  España. Fue una crónica gráfica del calentamiento,  preparación, competencia  del deportista  y la presencia  de todos los ecuatorianos que aparecieron  y  vivaron  durante la competencia     en  tierras  europeas.     Me   dediqué     un día entero  a   la   cobertura.    Cuando  realizaba este trabajo fotográfico,   nunca pasó por mi mente  ganar algún  concurso. Únicamente cuando vi la convocatoria  pública  que se hizo a través del periódico  comencé   a analizar mis trabajos   archivados”.</P></body></html>]]></description>
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<item>
<title>Carolina Vallejo Donoso</title>
<pubDate>Mon, 8 Feb 2010 23:37:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=262488&amp;id_seccion=7</link>
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<category>Cultura</category>
<description><![CDATA[<P><EM><IMG hspace=10px src="nv_images/secciones/arteducarte/caro-vallejo.jpg" align=left border=0>(Quito, 1974)</EM> Licenciada en Artes Plásticas y Diseño Gráfico en la Universidad San Francisco de Quito. Desde el año 1997, ilustra las portadas de la revista “This is Ecuador”. También se desempeña como facilitadora en programas de desarrollo personal y organizacional a través de la educación experiencial. “The Edge”. Trabaja en ARTEDUCARTE desde el año 2000 mereciéndole un reconociendo especial en el año 2004. Ha sido profesora de arte en varias escuelas de Quito y posee un taller privado de arte para niños.</P>
<P><STRONG>Testimonio</STRONG><BR><BR>En este año en Arteducarte pude comprobar una vez más la importancia que tiene el arte en los niños y lo mucho que se puede llegar hacer con ellos mediante él.  <BR><BR>El arte es una herramienta muy fuerte para trabajar, mas allá de las técnicas y  las materias, trabajar sobre uno mismo. Arteducarte es un espacio donde se les da a estos niños la oportunidad de conocerse más y de poder plasmar lo que están viviendo de manera diferente con espacios para sentir, crear y expresar sus emociones y sentimientos sin tantas limitaciones. <BR><BR>Ha sido un año de fuertes emociones  y, como siempre en Arteducarte, vivimos experiencias que nos marcan y nos enseñan la capacidad creadora que hay en todos y la importancia de buscar medios de comunicación y expresión que nos conduzcan a lo que considero lo más importante: Conocerse uno mismo.</P>]]></description>
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