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<title>elcomercio.com - Opinión</title>
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<description>Información de EL COMERCIO al instante</description>
<language>es-ar</language>
<category>Website News</category>
<lastBuildDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</lastBuildDate>
<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</pubDate>
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<copyright>Copyright 2009 Grupo El Comercio | Todos los derechos reservados</copyright>
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<title>Chuchaqui Obama-maníaco</title>
<author>Juan Esteban Guarderas *</author>
<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</pubDate>
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<category>Opinión</category>
<description><![CDATA[Por: Juan Esteban Guarderas *<br><br>
El evento más trascendental del año estaba previsto para diciembre en la perla danesa de Copenhague. Estaba previsto que aquí se decida sobre el futuro de nuestro planeta. La XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático organizada por la ONU tenía la ambición de fijar un acuerdo para el relevo del Protocolo de Kioto que expira en el 2012.<BR><BR>Desde  2007 se planificó que sea en esta reunión donde se adopte un acuerdo marco para fijar los límites de emisión de gases de efecto invernadero. Para tener una idea de su importancia, Wallstrôm, la Vicepresidenta de la Comisión Europea, Robinson, la ex Presidenta de Irlanda, y Harlem Brundtland, la ex Presidenta de Noruega, declararon conjuntamente que: “Copenhague representa probablemente la última oportunidad a nivel mundial de controlar el cambio climático antes de que sea demasiado tarde… Copenhague debe ser el fin y el principio. Cuando los historiadores analicen lo sucedido en Copenhague, deberían poder decir qué marcó el final de las promesas huecas y el inicio de un cambio fundamental”.<BR><BR>Pues bien, en Estados Unidos, tras la iniciativa de reforma sanitaria y otras medidas polémicas, se ha lanzado el debate sobre si la hermosa ebriedad de la Obama-manía ya ha dado paso a un Obama-chuchaqui. Pues bien, después del baldazo de agua fría que los mandatarios de China y Estados Unidos han lanzado sobre la Cumbre de Copenhague, es legítimo preguntarse si ese chuchaqui no es ya un malestar global.<BR><BR>Frente a los estudiantes en Shanghái, Obama solventemente declaró que “EE.UU. y China deben dar pasos decisivos en contra del cambio climático”. Mientras que unos pocos días atrás anunció, refiriéndose a la Cumbre, que es demasiado temprano como para que su país pueda asumir compromisos concretos con respecto al cambio climático.<BR><BR>¡Qué horrible resaca da escuchar de Obama una manipulación de lenguaje propia de las peores épocas republicanas! Este malestar es aún más fuerte al considerar la emoción global que se tuvo cuando el régimen de Bush partió; puesto que fueron muchas las voces que pensaban que la posición displicente de EE.UU. con respecto a Kioto se debía a su líder.<BR><BR>Precisamente, una de las ilusiones que Obama trajo era un cambio en políticas ecológicas. La sorpresa no viene de  China, puesto que se sabía que por cuestiones de desarrollo y pobreza, este país difícilmente llegaría a un acuerdo. Pero ahora, sin los dos países más contaminantes del mundo dispuestos a llegar a un acuerdo, Copenhague parece quedar vacío de sentido. Ahora, uno de los eventos más prometedores de la década queda exánime antes de haber comenzado; es justo preguntarse si no nos emborrachamos antes de hora.]]></description>
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<title>Diez años después</title>
<author>Fernando Londoño Hoyos</author>
<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</pubDate>
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<category>Opinión</category>
<description><![CDATA[Por: Fernando Londoño Hoyos<br><br>
<P>Quedaron atrás los discursos interminables, los desplantes, las promesas vagas y las mentiras piadosas. Diez años después de la posesión de Hugo Chávez como presidente de Venezuela, al pueblo no le queda más remedio que afrontar su realidad.<BR><BR>Ese esfuerzo elemental de conciencia crítica debió hacerse hace mucho. Pero las masas en las calles piensan muy poco. Mucho antes que Chávez, lo descubrieron Mussolini y Hitler, dos maestros insuperables en manejar las turbas.<BR><BR>La psicología de masas es una materia apasionante de la ciencia política. Porque cuesta entender que una gente rica se deje arrastrar a los sótanos de la miseria sin intentar una protesta.  <BR><BR>La Venezuela de Chávez solo ha tenido espacio para oír discursos de la peor catadura, vestir camisetas rojas y vociferar consignas contra el imperio satánico, los ricos, los curas, los vecinos, todo el mundo. <BR><BR>Si en uno de sus últimos esfuerzos pedagógicos Fidel Castro enseñaba a los cubanos el uso de la olla arrocera,  Chávez tiene que dar clase sobre cómo bañarse en tres minutos.<BR>Por supuesto que no hay agua. Porque en 10 años no hubo espacio para construir presas donde almacenarla en los veranos previsiblemente largos. <BR><BR>Los cuasi infinitos recursos petroleros se fueron en apoyar elecciones de amigotes, en consentir robos de la boliburguesía y en un inconcebible carnaval de ineptitud.<BR><BR>Pero algún consuelo habrían de tener los venezolanos. Y es que su angustia no se limita a carecer de agua para bañarse, sino que tampoco tienen luz para combatir los calores insufribles con  aire acondicionado. <BR><BR>Ni agua, ni luz. Es la combinación perfecta de males para desesperar a cualquiera, pero sobre todo el síntoma de un aterrador balance de esta sustitución de la administración pública por el folclor comunista en el poder.<BR><BR>No teniendo agua  ni energía eléctrica  en este siglo de la industrialización y la tecnología, a los venezolanos les quedará espacio para meditar. Y advertirán con horror que su producción petrolera se ha venido a pique. <BR><BR>Que sus puertos, carreteras, aeropuertos son los de hace 10 años, pero 10 años más viejos. Que el suyo es el país de la mayor inflación de América y que el costo de vida los  asfixiará. Que ya no producen nada y que tienen que comprarlo todo si no quieren ver vacíos los estantes de sus mercados. Venezuela está despertando de su larga pesadilla. <BR><BR>Y aún entre la simplicidad de las masas chavistas, entenderán que no les falta agua por las piscinas de los ricos, ni luz por los aires acondicionados de los centros comerciales.<BR><BR>Y descubrirán que mientras gritaban en las calles a favor de su líder, les robaron entero su país, el más rico de toda esta América.<BR><BR><EM>El Tiempo, Bogotá, GDA</EM></P>]]></description>
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<title>El Presidente verde</title>
<author>María Cárdenas R.</author>
<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</pubDate>
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<category>Opinión</category>
<description><![CDATA[Por: María Cárdenas R.<br><br>
<P>El título podría confundirnos pero, esta ocasión, no me refiero al presidente cuyo título se debe a millones de votos no educados  con la visión a largo plazo para saber lo que cometieron. El color no se refiere a miles de publicidades que, con nuestro dinero, cubren el país, sino al color de su corazón y a las actividades a las que ha dedicado buena parte de su vida. Este hombre, cuya edad no es lejana a la de aquel otro personaje que ha cubierto de agresividad el territorio, es pacífico y pacifista, justo y equilibrado, democrático y por estas cualidades se lo reconoce.<BR><BR>Es solo el segundo ecuatoriano que ocupa este puesto honorífico y, por lo tanto, obligación nuestra rendir homenaje al primer presidente ecuatoriano de la Fundación Charles Darwin, Jorge Anhalzer; quien se alejó del planeta antes de hora y en funciones, sin haber realizado sus sueños, que hoy se cumplen gracias a otros que siguen sus pasos. <BR><BR>La Fundación cumple recientemente 50 años de existencia, de investigación científica constante, labores basadas y realizadas en el archipiélago de  Galápagos, además de haber acompañado cercanamente el nacimiento del Parque Nacional que ampara a este grupo de islas. Importantes aportes, además de la búsqueda de una justa administración de la geografía humana insular.<BR><BR>Pablo Iturralde, auténtico y el más joven hasta hoy, es quien lleva el real título de presidente verde, en su seriedad y pasión por la conservación de la riquísima naturaleza ecuatoriana, porta una sonrisa honesta y transparente, justamente, llena de vida. Pasó por tres votaciones diferentes y, al contrario de lo que pasa con otro que lleva un apodo parecido y, de tanta importancia, su sencillez se ha fortalecido, demostrando que este nombramiento se debe principalmente a una reconocida vocación de servicio y amor por esta joya que, como dice, es un hito mundial, nadie quiere dejar esta vida sin conocer el encanto de las islas que embrujan a todos.<BR><BR>¿El reto? Generacional, por sus años. Demostrar el ímpetu natural de la juventud, con actividad incansable y logro de metas. Al ser solo el segundo ecuatoriano reconocido dentro del territorio para la fundación que mundialmente está al nivel de grandes organizaciones conservacionistas y compitiendo por los mismos fondos a nivel internacional. <BR><BR>Mantener la calidad de conservación de este paraíso natural, que nos pertenece, difícil, por lo que labor debe ser respaldada por todos. No será fácil; seguros de que Iturralde alcanzará las metas propuestas y será ejemplo para otros quienes quieran autoimponerse un título que no todos se lo brindan. Al felicitarlo, nos felicitamos como país, por contar con su decisión de servir.</P>]]></description>
</item>
<item>
<title>En la penumbra</title>
<author>Pablo Ortiz García</author>
<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=317161&amp;id_seccion=1</link>
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<category>Opinión</category>
<description><![CDATA[Por: Pablo Ortiz García<br><br>
Este artículo lo escribo en sombras, pero no en las románticas del pasillo ecuatoriano, sino en las penumbras de una pequeña oficina, no “de una pequeña alcoba”; y, gracias a la falta de energía eléctrica, iluminado por una vela. Esto se debe a la “clara visión” del gobernante para impulsar la industria de velas. <BR><BR>Entre el movimiento de la llama, analizo el Decreto 124 por el cual el presidente de la República declaró “el Estado de excepción eléctrica en todo el territorio nacional”, menos en el barrio donde tiene su casa, en el que el servicio de luz eléctrica se cortó  días después de la declaratoria. ¡Ventajas del Mandatario!<BR><BR>Este Decreto que no utiliza correctamente el nombre de la Carta Magna (ya no es Constitución Política), culpa de la crisis energética a “la falta de nuevas inversiones”. Se olvida que su gobierno lleva casi 3 años de administración, y no ha atraído inversiones. Al contrario, con su forma de actuar las espanta. También se señala la necesidad de “garantizar la operación de las centrales termoeléctricas”. Este reconocimiento es tardío, la crisis la vivimos. Sus asambleístas en Montecristi fijaron como deber del Estado luchar por un ambiente libre de contaminación… ¡y cómo contaminan los generadores de energía! Además, si un mortal se descuida, por la emanación del monóxido de carbono de las plantas se puede envenenar o fallecer con la llamada “muerte dulce”.<BR><BR>Decreta el estado de excepción “con el objeto de garantizar la continuidad y suministro del servicio de fuerza eléctrica”. Se busca la continuidad del fluido eléctrico a costa de la discontinuidad de las actividades productivas. Ante la “indisponibilidad de generación de energía eléctrica”, según el Decreto, indisponen a un país necesitado de trabajo, cuyos habitantes son los responsables, según el Presidente, de la crisis por consumir electricidad.<BR><BR>Las “entidades”, no menciona el Decreto si públicas o privadas, “que tengan generación propia utilizarán sus equipos de manera obligatoria”. Se faculta al Ministro de Defensa, para que ordene la utilización forzosa de esos equipos. Es decir, como en las épocas de dictaduras militares padecidas en este continente.<BR><BR>“En todas las entidades del sector público será obligatorio el uso de equipos de autogeneración, bajo pena de destitución del funcionario responsable de su incumplimiento”. ¿No tendrían que irse a su casa los actuales responsables del caos que vivimos por la falta de energía eléctrica, empezando por el representante del Ejecutivo y continuando con el Ministro de Electricidad?<BR><BR>“Y en la penumbra vaga… aspiraré en el aire, como un olor a…” ¡diésel! No es de valientes echar la culpa a otros, y evadir su responsabilidad. Ese es el mal proceder de autoridades a las que el cargo les sobrepasó, y no saben reconocer su fracaso.]]></description>
</item>
<item>
<title>Saber escuchar</title>
<author>Enrique Ayala Mora</author>
<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=317160&amp;id_seccion=1</link>
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<category>Opinión</category>
<description><![CDATA[Por: Enrique Ayala Mora<br><br>
La discusión de la Ley de Educación Superior ha despertado gran interés y bastante debate, no solo en medios universitarios, sino en toda la opinión pública. Reformar la Educación Superior es un imperativo nacional. Pero reformarla no quiere decir cambiarla de cualquier manera. Los cambios tienen que ser positivos, porque de lo contrario las cosas podrían ir peor. Y para eso se necesita diálogo de verdad, es decir, auténtica intención de oír al otro.  En una palabra, saber escuchar.<BR><BR>Ya hemos dicho que varias de las reformas que el Gobierno plantea para la Educación Superior son buenas. Pero también hemos advertido que su tendencia general al autoritarismo es del todo inconveniente. Un aspecto crucial del proyecto presentado a nombre del Gobierno por Senplades es que el sistema de Educación Superior quedaría dependiente de un funcionario con amplísimos poderes, nombrado y removido por el Presidente.<BR><BR>Pese a la unánime opinión de que esto está mal, la comisión parlamentaria que estudia el proyecto, no solo ha persistido en consagrar el autoritarismo, sino que lo ha radicalizado. En el proyecto Senplades, el Consejo de Educación Superior tenía una “Presidencia” y una “Secretaría Técnica”, que concentraban todos los poderes. En el informe para primer debate, esa secretaría desapareció, pero se creó una secretaría nacional, en otras palabras un ministerio, que preside el Consejo de Educación Superior, pero tiene atribuciones por separado, que le dan todo el manejo de las instituciones del sistema. Algo abiertamente inconstitucional.<BR><BR>La cosa está peor que antes, aunque justo es reconocerlo, en otros aspectos el informe de la comisión ha dado algunos pasos positivos, presionada por obtener una mayoría interna. Se suprimieron los exámenes de habilitación, se mantuvo al Fopedeupo y se incrementaron los miembros de procedencia universitaria del Consejo de Educación Superior.<BR><BR>Pero este último cambio, por ejemplo, no es relevante. El Consejo tiene pocas atribuciones efectivas, en tanto que el “Secretario de Educación Superior, Ciencia y Tecnología” maneja todo lo importante, al margen del Consejo. Por ejemplo, ese funcionario dictaría todos los reglamentos de la Educación Superior, atribución que en toda democracia tiene un organismo colegiado como el Consejo.<BR><BR>Las universidades hicieron bien al movilizarse pacífica, pero decididamente a favor de la autonomía, que podría ser eliminada al cabo de más de 80 años de vigencia. La Asamblea, con su Presidente a la cabeza, tienen que hacer que la Comisión de Educación oiga más a las universidades, que son sede de la razón, y menos al Senplades, sede de una visión vertical y autoritaria, que no calza en nuestras mejores tradiciones democráticas. Hay que saber escuchar.]]></description>
</item>
<item>
<title>Lo de fondo</title>
<author>Gonzalo Ruiz Álvarez</author>
<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</pubDate>
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<category>Opinión</category>
<description><![CDATA[Por: Gonzalo Ruiz Álvarez<br><br>
<P>Una mayoría de legisladores de la Comisión Ocasional de Comunicación dejó lista su versión de la Ley. Tres legisladores de oposición se retiraron a redactar su informe de minoría.<BR><BR>Más allá de formalismos, de un proyecto que creció arriba de los 100 artículos de los 66 presentados por el oficialismo, lo de fondo es que la Ley de Comunicación busca control y sanción para quienes ejercen una de las profesiones más libres del mundo contemporáneo: los periodistas.<BR><BR>Nadie niega que el periodismo se puede ejercer con plena libertad en sociedades maduras donde los traumas del pasado se superaron. Las dictaduras sanguinarias, los regímenes de Partido Único, los anacrónicos fascismos y el control estatal de los modos de producción siempre han preferido una prensa sumisa, callada o hábilmente controlada y dirigida. La propaganda oficial se ha superpuesto a la circulación de las ideas y ha destruido el pensamiento libre, la palabra viva y la expresión por todos los medios, incluso los de comunicación, en las sociedades totalitarias y sometidas al poder.<BR><BR>Nadie duda que la libertad de prensa no compete únicamente a los medios de comunicación, a sus dueños y a los periodistas, la libertad de expresión es un derecho de los ciudadanos para comunicar sus ideas y sobre todo para conocer aquello que el poder de turno quiere ocultar. Muchas veces intereses personales o de carácter económico se han superpuesto al derecho de la gente y eso es algo que se debe superar.<BR><BR>No es con leyes, no es con consejos o comités controlados y dirigidos desde el poder y sus límites con los que se consigue la  expresión plural y abierta de la gente y su interacción con los medios.<BR><BR>Sobre el tema del registro de medios, la pretensión inicial del proyecto oficialista fue modificada. Ahora el artículo 67 dice textualmente “Los medios de comunicación social determinados en esta Ley, una vez que estén acreditados legalmente para su funcionamiento deberán registrar sus datos y su código de ética, en el Consejo de Comunicación e Información. <BR><BR>Este no será susceptible de cesión ni transferencia”. ¿Suena bien? Pues no es tan inocente como parece. Resulta que la acreditación legal puede entrañar un engorroso proceso donde, otra vez, la subjetividad o interés de control y hasta manipulación del poder de turno tendrá a la fila a los medios que busquen su acreditación. El registro del Código de Ética, un tema interno de los medios, ahora deberá contar con la bendición oficial: inaceptable.<BR><BR>Pronto pasará al Pleno, donde se recogerán observaciones que difícilmente serán acogidas por la visión vertical oficialista del populismo reinante.<BR><BR>Ojalá aprueben la propuesta de Lourdes Tibán: que la Ley entre en vigor previa opinión del Comité Interamericano de Derechos Humanos de la OEA. Conforme al mandato constitucional.</P>]]></description>
</item>
<item>
<title>El Presidente y la Unasur</title>
<author>Editorial Diario El Comercio</author>
<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:39:00 GMT</pubDate>
<link>http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=317154&amp;id_seccion=1</link>
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<category>Opinión</category>
<description><![CDATA[Por: Editorial Diario El Comercio<br><br>
Las crecientes tensiones fronterizas y diplomáticas entre países hermanos (Colombia y Venezuela, Chile y Perú) obligan a que el Primer Mandatario ecuatoriano y presidente de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) actúe de inmediato para reunificar a la región y cuidar la paz como el valor más preciado en la vida de los pueblos.<BR><BR>Cuando asumió el pasado 10 de agosto la Presidencia Pro Témpore de la Unasur, el Jefe de Estado ecuatoriano se comprometió a conducir la organización hacia la materialización de grandes objetivos regionales, pero apenas tres meses después la gravedad de los enfrentamientos diplomáticos entre gobiernos de países vecinos obliga al Mandatario a mostrar una dimensión internacional inédita encaminada a liderar un proceso donde se impongan la sensatez, la cordura y la madurez.<BR><BR>Si bien hay discrepancias internas, unas ideológicas y otras producidas por incidentes específicos, ninguna de ellas puede conducir a que un organismo tan joven y prometedor como es la Unasur caiga en los mismos empantanamientos y desencuentros que produjeron el deterioro de entidades tan importantes como por ejemplo la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comunidad Andina de Naciones (CAN). <BR><BR>Afortunadamente, el Gobierno ecuatoriano ha dado pasos trascendentes para recuperar las relaciones con Colombia en una adecuada valoración de la importancia de mantener los vínculos binacionales, lo cual da fuerza y autoridad moral al presidente Correa para convocar a la reunificación mediante el diálogo.<BR><BR>El país apoyará toda iniciativa que tome el Presidente para recuperar los espacios de diálogo y deliberación entre los regímenes que integran la organización regional.]]></description>
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