Tiempo de lectura: 2' 20'' No. de palabras: 368

Una tercera parte de las familias de 18 países latinoamericanos habita una vivienda precaria o sin servicios básicos, según un estudio publicado este lunes por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) .

"Casi dos millones de las tres millones de familias que se forman cada año en ciudades latinoamericanas se ven obligadas a instalarse en viviendas informales, como en las zonas marginales", explica el texto, titulado "Un espacio para el desarrollo".

A causa del aún relativamente elevado crecimiento poblacional, las previsiones en la materia son pesimistas a mediano plazo.

"Hacia 2015 cerca del 36% de las familias -casi 59 millones de personas- en las zonas urbanas y rurales seguirán habitando viviendas inadecuadas, comparado con el 37% de los hogares en 2009", indica el documento.

El crecimiento económico ayudará a un tercio de esas familias a mejorar sus condiciones de alojamiento, mientras que los programas de vivienda pública sólo beneficiarán al 5% de los hogares de bajos ingresos, calcula el texto.

Para superar el déficit habitacional simplemente con programas públicos, se debería multiplicar por siete la inversión actual,de 310 000 millones de dólares, un 7,8% del Producto Interior Bruto de la región.

"Más de dos tercios de las familias de Nicaragua, Bolivia, Perú y Guatemala habitan en viviendas deficientes. En términos absolutos, Brasil y México son los países con los mayores déficit de vivienda", destaca el informe.

El estudio analiza además de manera detallada la situación en 41 ciudades, y los resultados son desalentadores.

"Más de la mitad de las familias de Caracas, La Paz, Buenos Aires, Sao Paulo, Rio de Janeiro, Ciudad de México, Quito y Managua no pueden costearse otra cosa que una morada construida por su propia cuenta", revela.

El resultado son viviendas de calidad mediocre, construidas a menudo sin todos los permisos, sin acceso a servicios mínimos, ubicadas a veces en lugares de alto riesgo medioambiental.

Los gobiernos de la región deben abandonar la tradicional política de entregar casas o subsidios sin más, aconseja el documento.

Los autores proponen asimismo crear un mercado de alquiler de viviendas baratas y alentar los programas conjuntos con el sector privado.

Califique
2
( votos)