El maíz importado se encareció 43%
11/16/2006
Redacción Negocios
La importación de maíz de Estados Unidos está resultando cara a los industriales de balanceado y avicultores. Desde agosto, el precio de la tonelada en la Bolsa de Chicago se incrementó abruptamente.
En ese mes, la tonelada colocada en el puerto de Guayaquil costaba 140 dólares, pero actualmente sobrepasa los 200 dólares, según Wilson Hidalgo, gerente de la Asociación de Fabricantes de Alimentos Balanceados (Afaba). Este gremio agrupa a 300 socios.
Hidalgo explica que el precio se ha disparado por la producción del biocombustible del etanol, la subida del transporte, la demanda de México a cero aranceles, adquisiciones de China y las sequías en otros países productores. “Todo eso ha producido una escasez”.
Por eso, César Muñoz, gerente general del Grupo Oro, enfatiza que son precios de especulación. “El 9 de noviembre, el Departamento de Agricultura de EE.UU. dio un informe de las próximas siembras y se sospecha que las áreas van a bajar. Eso desató una terrible demanda del mercado y llegó a precios escandalosos”.
Los industriales importan el grano desde septiembre, luego de que el Consejo Consultivo del Maíz autorizó la compra ante la falta de producción nacional. Los industriales necesitan 65 000 toneladas al mes para elaborar el balanceado, por lo cual la importación será hasta diciembre con un total de 260 000 toneladas.
El incremento del maíz importado significa que el costo de producción de balanceado también subió.
Actualmente, cada quintal se comercializa en más de 15 dólares, cuando estaba en 13, 50 dólares. Muñoz precisa que ellos antes lo comercializaban entre 13,50 y 14 dólares.
La empresa Pronaca informó que también subió los precios de los alimentos balanceados en un cinco por ciento.
Pronaca recalca que para reducir la dependencia de las importaciones, desde hace 15 años trabaja en un programa con 300 maiceros del Litoral, que tienen 12 000 hectáreas. “Las plantaciones (...) son 2,5 veces más productivas que el resto de sembríos en sus zonas”.
Pese al aumento de este producto, que representa hasta el 80 por ciento del alimento que consume cada ave, Muñoz asegura que no subieron los precios de las carnes al consumidor. “ Trasladar ese costo al consumidor sería el camino más simple, sin embargo, no podemos hacerlo, porque el precio del pollo está a la baja”. Lo mismo opina Amable Villacrés, presidente de la empresa Avitalsa, que se dedica a la producción de balanceados, pollos y pavos. “No hemos podido incrementar, porque hay una sobreproducción”.
Tanto Muñoz como Villacrés afirman que las empresas están asumiendo ese costo. Villacrés cuenta que para producir un kilo de carne se necesitan dos kilos de balanceados. Para evitar altos costos, bajarán la cantidad de balanceado y se recurrirá a materias primas alternativas. Hidalgo cree que se puede usar gluten de maíz, más trigo... Según Villacrés, en este escenario sobrevivirán los más eficientes. “Quienes no lo son, saldrán del mercado; y el precio subirá con menos oferta”. Cuando ocurra eso compensarán las pérdidas que ahora tienen, dice.
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