Iván Schuller recurre al cine para difundir la nanociencia
8/10/2004
Quito
Tres gorilas de peluche, uno más grande que otro, acompañan al científico chileno Iván Schuller en su pequeña oficina en la Universidad de California, en Estados Unidos.
Nunca los compró: fueron sus alumnos de Física quienes le obsequiaron estos animales que sentados cerca de su escritorio dan la espalda al intenso sol de la mañana.
Schuller es un profesor al que muchos admiran, sobre todo por su extremada franqueza para expresar lo que piensa acerca de la ciencia. Para el científico chileno no hay peor error que intentar predecir las aplicaciones futuras de las investigaciones científicas. "¿Por qué todo lo que estamos estudiando debe tener una aplicación?".
Por eso, cuando alguien le pregunta qué aplicaciones tendrá la nanociencia, frunce el ceño y comenta: "Vamos a esperar". La nanociencia es el área de estudio de Schuller y su propósito es conocer qué pasa a escalas nanométricas. El mundo que estudia este científico es tan pequeño que nadie lo puede ver sin la ayuda de equipos especiales.
De hecho, un nanómetro es la mil millonésima parte de un metro. Si se lo compara con un cabello humano, es posible afirmar que es 100 mil veces más delgado que éste. Aunque no le agrada hacer grandes revelaciones sobre las aplicaciones, admite que será de utilidad en el campo de la electrónica, como la fabricación de microchips, por ejemplo.
En definitiva, la nanociencia y la nanotecnología permitirán, entre otras cosas, fabricar microcircuitos cada vez más pequeños y potentes.
Para Schuller, es más fácil ser físico que actor
ASchuller le gusta tanto lo que estudia que no quiso reservarse sus investigaciones para él y sus alumnos, sino que las pone al alcance de cualquiera que tenga interés en ellas. El académico es uno de los pocos divulgadores de la ciencia de la Universidad de California. Creó varios largometrajes.
El último se llama "Cuando las cosas se vuelven pequeñas", a propósito de la nanociencia, en cuya producción invirtió 300 000 dólares. Además de esta producción, llevará al teatro de Chile, su país natal el complejo tema de la mecánica cuántica.
Para él es más fácil ser físico que actor, y casi tan entretenido. Comenta que la física se puede aprender, porque hay técnicas bien definidas. "En la actuación hay intangibles que distingue un gran actor de uno mediocre. Y esto no se puede aprender".
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