Frida berrigan
Analista estadounidense
Mucho antes de convertirse en Vicepresidente de Estados Unidos y cuando era representante de la petrolera Halliburton, a Dick Cheney le preguntaron sobre petróleo y democracia. Él entonces hizo una famosa broma: “Ocurre que Dios no vio dónde estaban los gobiernos democráticos a la hora de poner las reservas de gas y petróleo”.
Pero democracia y petróleo no parecen llevarse bien. Solo hay que mirar a los mayores exportadores: de los 10 más importantes, tres -México, Venezuela y Noruega- funcionan en democracia según los parámetros de Estados Unidos. Solo uno, Noruega, tiene un récord limpio de respeto a los derechos humanos.
Arabia Saudita es una monarquía, los Emiratos Árabes y Kuwait están gobernados por sultanes. Irán es una teocracia donde desde 1951 no hay una elección transparente. Argelia y Nigeria se mueven entre elecciones y períodos de represión, allí la tolerancia es solo un nombre.
Rusia tiene una “democracia controlada”, liderada por un hombre con poco interés en ceder el poder. Esas 10 naciones manejan el 65% de las exportaciones petroleras. Con el precio del crudo rondando los USD 90, mucho dinero llena los bolsillos de gobiernos represores.
¿En qué se gasta este dinero? El diario estadounidense The New York Times reportó que un príncipe saudita es dueño de acciones en Citigroup, PepsiCo, Time Warner, Disney y otras, mientras otros ricos estados del Golfo Pérsico, como los Emiratos Árabes y Kuwait, tienen para invertir cada semana USD
5 000 millones de sus ganancias petroleras.
Gran parte de esos millones se gastan en armas y EE.UU. es el mayor exportador de ellas. No las vende a Rusia, su antiguo rival en la Guerra Fría; o a Irán, miembro del llamado ‘eje del mal’. El informe Ventas Militares al Exterior, entre el 2001 y 2005 (último año en el que el Departamento de Defensa lo hizo público), revela que a los ocho mayores exportadores de petróleo, EE.UU. les vendió USD 8,8 billones en armas. Estas cifras no incluyen las transacciones de los dos últimos años ni la propuesta del presidente George W. Bush de vender un paquete de USD 20 000 millones en armas a Arabia Saudita, Kuwait y algunos de sus vecinos.
Riqueza petrolera más armas crea un coctel incendiario. Sin instituciones democráticas fuertes, la agitación política, la represión y las dictaduras son peligros reales.