Nuevas fuentes renovables buscan destronar al maíz

3/30/2008

Redacción Tecnología

No es del maíz, del azúcar ni de la remolacha de donde obtienen  etanol. Los   investigadores     dirigidos por el       científico    Jay J. Cheng, lo extraen de  varias fuentes que no están  destinadas a la alimentación, por ejemplo,    los pastos.

Este catedrático estuvo, la semana pasada   en Ecuador, invitado por el Laboratorio de Bioquímica y Microbiología Molecular  de   la  Pontificia  Universidad Católica, para intercambiar experiencias sobre la producción de etanol, a partir de estas y otras fuentes.

Cheng es profesor de la Universidad NC State, en Carolina del Norte,  EE.UU. y entre  sus trabajos está contemplado el estudio energético   del     ‘switch grass’,      un tipo de pasto   que habitualmente está destinado a la alimentación del ganado y que hoy       es considerado de menor impacto ambiental que la producción de    maíz.

 Cheng manifiesta   que para explotar el ‘switch grass’ no es necesario tener una      tierra fértil; crece en  cualquier superficie”.
Un informe científico    publicado por   la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ muestra   que  el ‘switch grass’ produce más de energía que la que se requiere para procesarlo en la obtención de etanol.

Es  considerada, además,   una  fuente de energía, porque “la celulosa presente en las membranas de sus células se convierte con facilidad  en azúcar y se fermenta después         en etanol”.

Además, una de las ventajas de este pasto es que   absorbe del dióxido de carbono de la atmósfera durante su crecimiento.  

Aunque  el desarrollo de esta fuente    está  menos avanzada que el de los cereales, es  una  energía viable. Por eso, hay grupos de investigación en el mundo que alientan los estudios del ‘swich grass’ y de los materiales lignocelulósicos: residuos agrícolas, agroindustriales y forestales.   

Uno de los centros de investigación dedicados a impulsar los estudios  de materiales lignocelulósicos  es el  dirigido por  el científico Javier Carvajal, jefe del área de levaduras del Laboratorio de Bioquíma, de la PUCE.
 
Su equipo está produciendo,    a escala de laboratorio,  etanol a partir de papel reciclado.
Decidieron utilizar papel, porque en  la Universidad ya  existe un proyecto llamado de  Reciclaje pro Ambiente para recoger el   papel y el  cartón  generado   en las oficinas.
 
“Tenemos la materia prima disponible así que la aprovechamos. Nuestro programa se llama  Celulol, celulosa para etanol,  y a través de este hemos logrado obtener azúcar del papel, luego lo fermentamos y destilamos”.
 
Cheng, quien colabora con este centro de investigación, explica que este proyecto es viable.
 
Señala que el  rendimiento  energético de la  producción de etanol a partir de maíz, en EE.UU.   es,  en  el mejor de los casos, del 25%. Eso significa que se obtiene menos energía de la invertida.
 
En cambio, con el etanol lignocelulósico, el rendimiento es del 45%, es decir, se obtiene más energía de la que se invierte.
Javier  Carvajal dice que en el futuro no solo se buscará obtener  etanol  del papel, sino de desechos vegetales que hay en abundancia: desechos de plátano,  palmito y de caña de azúcar. Incluso de los desechos urbanos ya clasificados.
   
El estudio de nuevas fuentes para la obtención de energía es una constante en el mundo y también en Ecuador.  Patricia Recalde,  funcionaria  de la Dirección Nacional de Biocombustibles, del Ministerio de Electricidad y Energía Renovable, explicó que tienen algunos proyectos, entre ellos, uno orientado a   usar el aceite piñón para la generación eléctrica en la Isla Floreana, en  Galápagos.   
El piñón es un fruto   común utilizado, sobre todo,  como cerramiento de los terrenos, por lo generalen la provincia de Manabí.

El Ministerio de Electricidad y Energía Renovable también  está trabajando con la Corporación Enya,       para  establecer el potencial de generación de residuos agrícolas y animales. Diego Suárez, director ejecutivo de Enya, indica que también identificarán    las zonas más adecuadas para poder    instalar biodigestores. En estos equipos  se deposita una  cantidad de biomasa  y   por acción de las bacterias se produce el biogas.

Las oportunidades de los biocombustibles

El científicoCheng señala que el  Congreso estadounidense aprobó una ley para que la producción de etanol lignocelulósico llegue   a 1000  millones de galones hasta el 2020. Dice que hay un interés creciente por estudiarlo más.   

En la actualidad, afirma Cheng, el etanol lignocelulósico   representa menos del   3 % de las energías renovables.
Cuando se  usan  materiales lignocelulósicos  hay que   seguir un proceso   que consiste en    algunas  etapa:     hidrólisis, fermentación, entre otros. 

El etanol de     maíz contabiliza pequeñas emisiones de gases efecto invernadero, lo que no ocurre con el obtenido a partir del etanol de la celulosa. 

En el 2006, la producción mundial de etanol como combustible fue  de cerca de 40 000  millones de litros. De esa cantidad, casi el 90% fue producido en Brasil y en EE.UU.

El laboratorio de Bioquímica y  Microbiología Molecular de la  Universidad Católica también realiza estudios para aprovechar los desechos del palmito para generar biogas. 


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