El maestro sigue sin capacitación

11/18/2008

Redacción Sociedad

La nota promedio que sacaron los aspirantes a una plaza para maestros fiscales fue 7,64 puntos sobre 15, en conocimientos específicos. Esto dentro del concurso de oposición y merecimientos, para acceder al magisterio. 

Es el resultado de una de las tres pruebas que rindieron los maestros (11 380 elegidos), que desde diciembre serán integrados al sistema público del país. 

En conocimientos específicos hubo 17 opciones. Los docentes, según su especialidad, escogieron hasta dos exámenes sobre conocimientos para dar clases de primero de Educación General Básica (EGB), segundo a séptimo de EGB, inglés, historia para el bachillerato, etc.

Sin embargo, 7,64 sobre 15 puntos  no fue la peor calificación. En razonamiento lógico y verbal, el promedio fue 6,73 puntos sobre 15. En pedagogía: 11,54. En la clase demostrativa les fue mejor: 18 sobre 20. 

El mensaje es claro para Juan Ponce, econometrista e investigador de procesos sociales de la Flacso. “Algo está pasando en el sistema educativo. Si no tenemos profesores de calidad, cómo exigir que los niños obtengan buenos rendimientos”.

Mario Cifuentes, coordinador del área de Educación de la U. Andina, es más directo. “En el país aún no tenemos una escuela que asegure aprendizajes”.

Según expone, el sistema de educación básica, media y superior, es muy activista, propende a una ocupación amena del alumno en los tiempos escolares.

Eso según cree, “no lleva a nada. Hay que asegurar aprendizajes sobre cálculo, lo fundamental de las ciencias naturales y sociales, para explicarse el mundo. Además se requiere trabajar en  las abstracciones”.

Cifuentes afirma que es válida la inversión de este Gobierno en lo cuantitativo, por dotar de infraestructura adecuada, de textos... Pero dice que hay que   trabajar en lo cualitativo. “Hay que reconstruir el ideario educativo y comprenderlo, una parte se recogió en la Constitución”.

El ministro de Educación, Raúl Vallejo, repite que buscan reivindicar el papel del magisterio.

Hasta los años sesenta, la docencia era considerada una profesión noble  por parte de la sociedad. Pero se desvalorizó a medida que su salario se depreció,  las políticas educativas perdieron el norte y en los noventa, la imagen persistente era la de un maestro quemando llantas, dice. En Finlandia es una de las cuatro profesiones más elegidas. “Hay que reivindicar su función, que es construir”, señala.

“Sí se ha desvalorizado la profesión. La remuneración es muy pobre, obliga a buscar otros ingresos. Yo también soy  profesor de la Escuela de Comercio de la  U. Central”. Lo cuenta José Robles, de 47 años. Lleva 20 como maestro de economía y realidad nacional, en el colegio Mejía.

Robles preside la Asociación de Profesores; dice que como docente se cobija con la bandera de la UNE. Aprueba el descuento mensual a su salario para el gremio. Su aporte es de USD 5.   

“Queremos ayuda  para capacitarnos. No nos vamos a correr de eso...”, indica. Y asegura no saber de la convocatoria a evaluación y a capacitación del Ministerio, que consta en la página web. 

“Debemos preocuparnos por mejorar,  pues las cosas han cambiado. Yo no viví la época de la informática, hoy los jóvenes trabajan de otra manera y  se nos hace difícil adaptarnos”, admite Robles. Él aún no usa la computadora y el infocus, que tienen las aulas de  segundo y tercero de bachillerato desde este año,  por falta de capacitación, por ejemplo.

Para Ponce, no se ha visto una revolución en el campo de la capacitación in situ de los docentes. Cree que debiera estar atada a mejoras en la remuneración. También dice que la evaluación debiera ser obligatoria.

Pero, ¿cómo actuar ante el  gremio, que está  inconforme con los concursos y la evaluación?        

“Todo proceso de corporativización en los servicios, como la educación, genera barreras para mejorar la calidad. Un grupo de presión, de poder fáctico, no permite avanzar, siente que afectan sus intereses. Pero eso se rompe con acuerdos nacionales”.

En 1983, el paro fue de tres meses. En 1985, de dos meses. Casi un mes sin clases en 1997. Más de un mes, en 1999. De 34 días, en el 2000. En el 2003, de 78 días. En el 2005 fue el último paro.

En 1996, los estudiantes rindieron por primera vez las pruebas Aprendo. Si se compara con los resultados del 2007 no hay grandes cambios en lenguaje y matemáticas.

El Decreto Ejecutivo 1563 de junio de 2006 crea el estímulo a la jubilación. El 708, de noviembre del 2007, crea  un concurso de oposición y merecimientos para las plazas.

Este es el segundo año en el cual se eliminó la aportación voluntaria de los padres. El Gobierno entrega los recursos, textos y crea dos unidades educativas del milenio.

Más de 22 000 docentes empezaron el proceso de capacitación continua, en universidades como la Andina.Hay más de 2 000 inscritos para la evaluación voluntaria.


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