Redacción Judicial
Tres de los cinco helicópteros Dhruv que este año llegaron a Ecuador no cumplían especificaciones técnicas establecidas en el contrato. Pese a ello, el acta de entrega-recepción de las naves fue aprobada entre la Aviación y la firma Hindustan Aeronautics Limited.
La cláusula decimoquinta del contrato -fechado en Quito, el 5 de agosto de 2008- establece que “los helicópteros, compuestos por células, partes y conjuntos serán nuevos de fábrica”.
Los antecedentes
El 2 de diciembre de 2007 la Fuerza Aérea Ecuatoriana solicitó al Ministerio de Defensa la compra de siete helicópteros.
La FAE argumentó que “no está en la capacidad de cumplir con las misiones de rescate de combate, defensa aérea... transporte del Presidente”.
El 20 de marzo de 2008 la Junta Nacional de Defensa declaró urgente la adquisición de las siete aeronaves. Se aprobó un pago de USD 45,2 millones.
Pero los motores de tres naves son de fabricación anterior. El helicóptero que más señalamientos recibió de la Comisión de Recepción de Helicópteros Dhruv es el FAE-601, que se asignó para el transporte del presidente de la República, Rafael Correa.
Según el informe de la Comisión, remitido al ministro de Defensa, Javier Ponce, la nave tenía seis componentes fabricados antes de 2008: las cuatro palas (hélices, tres fechadas a noviembre de 2007 y una a diciembre de 2007) y los dos motores (de junio y octubre de 2007).
Esto a pesar de que en la cláusula cuarta del contrato se especifica que “las palas del rotor principal, las palas del rotor de cola, caja de transmisión principal... tienen que ser de fabricación 2008”.
El helicóptero presidencial no es el único que presentó novedades. Los motores del FAE-602 se fabricaron en junio de 2007 y diciembre de 2006. Y los del FAE-603, en abril y marzo de 2007. Según el informe, el helicóptero FAE-604 que se estrelló anteayer en el aeropuerto de Quito sí tenía motores y palas de 2008. Hasta determinar las causas del accidente, se suspendieron las operaciones de las naves.
Las anomalías fueron expuestas al Ministro de Defensa, luego de que se iniciara el proceso de recepción de los helicópteros en abril de 2009. El jefe de la Comisión de Recepción de los Helicópteros Dhruv, Víctor Almendáriz, advirtió que las naves no tenían separadores de partículas para el ingreso de aire de motores. Dijo que había tanque de combustible auxiliar de 250 litros ni manuales de mantenimiento.
Ayer, el comandante de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), Rodrigo Bohórquez, solo reconoció que un motor fue fabricado en noviembre de 2007 y lo justificó: “La empresa que lo fabrica (Turbomeca) empieza a contar su vida útil desde que se lo usa y no desde que se lo fabrica”.
Pero un alto oficial de la Aviación del Ejército explicó ayer que existe un tiempo de uso y un tiempo calendario que es necesario diferenciar. El tiempo calendario (desde cuando se fabricó) se debe imputar al tiempo de uso. “Si compro un reloj en 2009, pero me dicen que fue hecho en 2008, no puedo decir que es nuevo. Hubo condiciones climáticas, de embodegado... que influyen”.
El comandante Bohórquez, de su lado, aseguró que “si la Comisión de Recepción de los Helicópteros Dhruv no está de acuerdo con los motores, tendremos que exigir que se devuelvan”.
¿Pero por qué no se hizo eso antes de firmar el acta de entrega-recepción? El Comandante de la FAE dijo que los fabricantes justificaron las observaciones que se hicieron a las naves.
El 21 de mayo, Hindustan Aeronautics, a través de un oficio dirigido al Ministerio de Defensa, sostuvo que sus helicópteros y equipos son de última generación. La firma citó que un motor tiene 15 años calendario, pero no precisó su fecha de fabricación.
El Comandante de la FAE negó que la adjudicación del contrato a Hindustan Aeronautics Limited se haya hecho ‘a dedo’. Según él, cuatro filtros garantizaron un proceso transparente. Los pilotos de la institución definieron el perfil de los helicópteros. Luego sus conclusiones fueron aprobadas por la Junta de Defensa.
“De ahí se hizo un concurso público, donde participaron cuatro firmas y la ganadora fue evaluada por otra comisión”, señaló Bohórquez. Al final, un Comité de Contrataciones anunció a la ganadora; se firmó el contrato y se ejecutó el proceso de entrega-recepción.
Pero el informe técnico de aceptación de cinco helicópteros, fechado en Guayaquil el 2 de junio de 2009, señaló que en las naves existen sistemas cuyo funcionamiento “no se ha podido verificar integralmente”.
También alertó que “no es posible realizar la verificación total del inventario en vista que las aeronaves se encuentran completamente ensambladas y muchos de sus componentes no tienen acceso para la verificación de sus números de serie”.
Los técnicos aseguraron que para desensamblar los equipos se requería la presencia de la firma fabricante, pues en el proceso se corría el riesgo de descalibrarlos o estropearlos. “Pero eso nunca se hizo, porque en el contrato no se especificaba nada al respecto”.
Pese a ello, el informe suscrito por cinco oficiales de la FAE, recomendó tramitar favorablemente el acta de entrega-recepción.
Eso se contrapone con las bases del contrato, lo cual, según el mismo acuerdo, es motivo para la terminación del mismo, según la cláusula décimo novena. Por ese contrato, que contempla la entrega de otras dos naves, Ecuador comprometió un desembolso de USD 45,2 millones.
