El rendimiento en matemáticas y en lenguaje no es alentador

11/7/2006

Redacción Sociedad

Al Ministerio de Educación le preocupan los resultados. Según las pruebas  Aprendo de 1996, las notas fueron:  lenguaje  10,43 sobre 20 en  segundo grado 11,15, en sexto; y 12,86, en noveno. En matemáticas, 9,33, en segundo; 7,17, en sexto; y 7,29, en noveno.

Esos fueron los primeros datos de mediciones de logros académicos efectuados en el país. Ante las desalentadoras calificaciones se repitió la medición  en 1997.  El logro promedio fue menor en las dos materias.

En 1998 y  1999 se confirmaron los bajos resultados del segundo intento.

En los últimos años hubo otras experiencias. En el período 1999-2000, Unicef tomó una prueba de comprensión lectora en escuelas unidocentes y el resultado fue de 9 sobre 20. La misma prueba la aplicaron las direcciones provinciales de Educación de la Amazonia y la Fundación Paideia y confirmaron esta nota.

Blanca Mesa, en su tesis de maestría (año 2003,  Flacso), tomó las pruebas Aprendo y se obtuvieron resultados mejores (13 sobre 20). El convenio Dineib-GTZ-Unicef volvió a aplicarlas en una muestra representativa de los cantones: Cañar, Suscal, Guamote y Saquisilí  y se confirmó una tendencia a mejorar.

Sin embargo, no existe certeza sobre sustanciales logros en una prueba reciente. En junio pasado se evaluó a 4 400 alumnos en lectura, escritura, factores asociados y matemáticas en 14 provincias de la Sierra y Amazonia. La Dirección Nacional de Planeamiento fue la responsable de aplicar las pruebas del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Serce). Los resultados serán remitidos al Laboratorio Latinoamericano de la Calidad de la Educación (Llece) con sede en Santiago de Chile, para un estudio comparativo de escala  regional.

Estos  se conocerán cuando se evalúen los alumnos de la Costa, allí se aplicarán las pruebas entre el 22 y 23 de este mes. Las codificaciones  se harán en el país y se enviarán al Laboratorio Latinoamericano en febrero  del 2007.

La media nacional de las aplicaciones efectuadas, en la década pasada, da como resultado 6,1, en matemáticas y 11,4 en lenguaje, explica Augusto Abendaño, coordinador del Plan Decenal de Educación. Los porcentajes ubican al Ecuador en los últimos lugares de la región. Esto está determinado, en el primer caso  porque no se desarrolla la lógica matemática para que el alumno aprenda a razonar y en el segundo porque no es suficiente con que el niño sepa deletrear sino que entienda lo que lee.

Para Juan Pablo Bustamante, oficial de Educación de Unicef,  no hay experiencia histórica humana de lograr calidad en la educación si no se trabaja a favor de la equidad social. “Equidad y  calidad de la educación son dos  formas de leer a un país que trabaja por el bienestar” (ver cuadro).

También  el Informe de Desarrollo Humano, presentado por el Programa de las Naciones Unidas (PNUD) 2005, revela que la educación no es  prioridad en el país.

Para el ex ministro, Fausto Segovia, lamentablemente el proyecto de medición de logros no tuvo continuidad por varios motivos.

“Los resultados delataron  raves deficiencias del sistema, especialmente de  lectoescritura y desarrollo del pensamiento lógico-formal. Además, hubo  comentarios ideológicos sobre la medición y nunca  cuestionamientos técnicos al modelo. Y faltó decisión política para impulsar la estrategia”. 

El Problema  no  es solo docente

Verónica Benavides, directora de Planeamiento del Ministerio, reconoce que como país tenemos promedios muy bajos. “Esto da a entender que existen problemas de varias índoles que no se pueden atribuir solo a la enseñanza”.

Ese es un factor, pero hay otros como  recursos didácticos, infraestructura y equipamiento,  formación docente...

Otro  fundamental es el entorno familiar del niño, que puede ser deprimido desde el punto de vista cultural y
afectivo, eso no favorece el aprendizaje.

A priori se puede decir que las mejoras que pueden existir no serán fundamentales como para asegurar que hubo un cambio desde la última aplicación Aprendo 1999, agrega. “Se espera que del 2000 al 2006 haya existido un cambio, pero no será sustancial porque ni en el currículo ni en la formación del docente han mejorado”. Además, existió más empobrecimiento,  lo que repercutirá en mayores problemas familiares, económicos y sociales. Lo importante es entender la evaluación como referente para mejorar y decidir respecto  al currículo.

Al  recordar las pruebas

Michael Donoso, Johnatan Guamazara y Jerson Yela son compañeros de séptimo de básica en la escuela fiscal Simón Bolívar,  de Quito. Ellos recuerdan que el año lectivo pasado representantes del Ministerio de Educación fueron al plantel para aplicarles varias evaluaciones. Las preguntas de matemáticas y lenguaje no las tienen presentes, pero sí aquellas sobre el trato que reciben.

Vanesa Pérez, de quinto año de básica de la escuela Consejo Provincial, no lo recuerda, aunque también fue parte del proceso. Sus compañeras Mellany Torres y Verónica Vacacela, en cambio, aún tienen en la memoria las lecturas, sumas,  multiplicaciones...

“La medición tomó por sorpresa a los alumnos”, recuerda Félix Collahuazo, profesor de la primera escuela. “A los maestros nos advirtieron, pero no podíamos decir a los niños. La prueba consistió, además,  en inquietudes sobre los ejes transversales: valores, interculturalidad...”. Collahuazo agrega que en matemáticas fueron preguntas objetivas, en lenguaje “algo de morfosintaxis, gramática, cuentos, leyendas, noticias...


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